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¡Reenfócate y avanza!

“No importa cuántas veces caiga, siempre se levantará….” Proverbios 24:16 (TLA)

Las reiteradas equivocaciones pueden ocasionar que uno se desanime pensando que Dios ya no seguirá perdonando nuestros continuos errores. Sin embargo, es bueno recordar que el amor de Dios por nosotros no cambia y que en El hay perdón. Pero además de recibir su perdón es bueno que meditemos acerca de nuestros errores haciendo una profunda introspección con el propósito de corregir aquello que termina conduciéndonos al pecado. De tal manera podremos tomar nuevas fuerzas, reenfocarnos y superar toda circunstancia en su nombre. Hoy es el día para escribir un nuevo capítulo de tu historia que hable de las victorias que con Dios has podido alcanzar.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tono menor

“En mi mente y mi corazón me siento y sigo siendo joven” dice una señora de cierta edad en una conversación informal con unos amigos. Comento que eso me parece muy bien siempre y cuando no se trate en esa suerte de negación social que impera en la cultura acerca de la vejez y de la presencia inocultable del deterioro del cuerpo. Después pensé que tal vez no era oportuno decir eso ahí mismo.
Me voy a mi casa y pienso en este asunto otra vez. Cuando cumplí sesenta años, el hecho me golpeó como ninguna otra transición de década en el pasado. Las inevitables evidencias del paso del tiempo están ahí, no las puedo ignorar. Por más jogging que haga, por más alimentación sana y ejercicios, el cuerpo es absolutamente honesto con el tiempo. No me sale vestirme con ropa deportiva y zapatillas air o lucir rozagante con ropa juvenil.
Sin duda que mi mente es más fuerte, más amplia, más educada. Los años han agregado algo de sabiduría pero también de conciencia de mis recurrentes carencias en las relaciones humanas, en la sensibilidad, en las costumbres, en los miedos. También se va haciendo más fácil pedir perdón o darme cuenta que le hago daño a veces a las personas y todavía busco maneras de aliviar esas aristas y esas debilidades.
Resisto con toda mi alma esa tendencia general a negar la vejez como una realidad. Suena lindo eso de los años dorados, de la mejor época de la vida, de que el tiempo es un estado mental. Pero el hecho es que efectivamente la vejez reduce los espacios y las posibilidades. Lo sabio parece ser aprender a gozar de las cosas que sí se pueden hacer todavía; sin embargo no hay que tener mucha inteligencia para entender que no se puede vivir con la misma intensidad de hace treinta años atrás.
Calidad en vez de cantidad también suena lindo, pero tiene un resabio de resignación parecido a aquel que contaba Benedetti en “La tregua”: cuando respondes a la pregunta de cuántos años tienes la gente te suele decir, “Pero usted es joven todavía”. Ese “todavía” suena como una sentencia.
La sabiduría, la paz, ese ablandamiento del carácter son, sin duda, algunas bendiciones de los años. Pero el cuerpo no es el mismo.
Qué quiere que le diga…

Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Derribando Fortalezas

La Gran Muralla China o Chángchéng (“larga fortaleza”), fue edificada en la Dinastía Qin, 200 años antes de Cristo, con el fin de protegerse de los ataques de los habitantes de la actual Mongolia. El emperador Qin Shi Huangdi, unificó el Imperio en el año 221 antes de Cristo y unió los trechos de muralla construidos previamente. Durante los siguientes mil años que duró la reconstrucción, la muralla llegó a tener 7300 km de longitud, con aproximadamente 6 metros de ancho y 8 metros  de altura; características que  la convertían en un  gran lugar de vigilancia.

Con la construcción de esta gran fortaleza no era fácil que el enemigo atravesara para derrotar al imperio Chino.

De una forma similar, en medio de todo conflicto, somos nosotros quienes creamos fortalezas en lugar de fortalecernos en el Señor.

¿Qué es una fortaleza? Es una estructura pensante que tenemos dentro de la mente que se convierte en una creencia.

Cuántas veces pensaste que tu vida no tiene sentido y dijiste: ¿Para qué seguir? Tal vez son incontables las oportunidades que de tus labios salieron estas palabras: “no puedo hacerlo”, aun sabiendo que tenías la habilidad y las herramientas necesarias para ejecutar aquello. No hay duda que estas son fortalezas que necesitan ser derribadas.

La mente es un campo de batalla, por ello, estamos en una guerra espiritual donde debemos pelear con armas espirituales.

“Pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.  Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” 2Corintios 10:3-5 (NVI)

El apóstol Pablo en esos versículos está instruyendo a la iglesia de Corinto sobre cómo batallar y “derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios” Lo cual no se hace mediante las armas del mundo, sino por el “poder divino” y los recursos que Dios pone a disposición de sus hijos, esto es la armadura de Dios. (Efesios 6:10-18)

Si en verdad quieres ser libre de toda fortaleza, debes aprovechar los recursos de Dios y fortalecerte en el Señor y en el poder de su fuerza, porque mientras nos enfocamos en ello, podemos ver que Dios nos da la victoria.

Ninguna fortaleza del mal puede resistir a los cristianos que oran y que se visten de la armadura de Dios, luchando con Su Palabra y llenos de su Espíritu Santo.

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tienes que crecer

El famoso parque nacional de Yellowstone fue creado por el congreso de los Estados Unidos el 1 de marzo de 1872. Tiene una superficie total de 8.983,17 Km2 haciéndolo el más grande de esa nación y también es considerado el más antiguo del mundo.

Está ubicado en un área montañosa de temperaturas bajas durante casi todo el año, haciendo de ese lugar un sitio agradable para el hábitat de lobos, bisontes y especialmente osos.

El parque recibe alrededor de 160.000 turistas por año, tiene 3.700 personas encargadas de atender a los viajeros y del mantenimiento de toda el área forestal. Existen varios lugares que fueron habilitados exclusivamente para acampar, también hay cabañas, se hacen caminatas de grupo, exploraciones y todo tipo de actividades para proveer una experiencia única.

Sin embargo, a cada viajero se les hace una petición al ingreso del parque: “No le dé de comer a los osos.” Esta recomendación se la puede ver en un cartel grande en la recepción, en cada cabaña, a lo largo de los recorridos y también el mismo guía la hace en forma verbal.

Una vez, en una entrevista, un periodista le preguntó al director principal del parque por qué no se podía dar de comer a los osos. Este le contestó que además de los bisontes, lobos o cualquier otro, esos animalito suelen acostumbrarse a recibir la comida que las personas les dan e instintivamente se quedan parados junto al camino esperando que pase algún grupo de visitantes lanzando algo a sus garras. El problema comienza en la temporada baja de turistas. Los osos no desarrollan su capacidad de buscar alimento en forma natural y terminan muriendo de hambre. Cientos son recogidos cada año y aunque nosotros insistimos que no se les dé de comer, la gente simplemente decide ignorar esta petición.

El problema que atraviesa el parque Yellowstone con los osos es el mismo que tienen muchas las personas hoy en día, pero en un sentido más intelectual. Existe demasiada información comprimida, resúmenes, videos de 1 minuto y hasta publicaciones en redes sociales intentando explicar en pocas palabras un gran concepto. Todo esto ha provocado que ya no se busque información completa y fidedigna, sino que haya conformidad con una perspectiva demasiado amplia y muchas veces errónea de la verdad.

Lo peor es que este mal ha ingresado a la iglesia. La información que nos provee la Biblia sobre los mandamientos de Dios, su voluntad con la humanidad, la idea de la creación y los eventos venideros, no se puede sintetizar en dos versículos. Aspectos de la vida del hombre como el matrimonio, el ministerio, la vida social, la salvación, etc. fueron desarrollados por varios hombres a lo largo de muchos años, e intentar encontrar un atajo para comprender todo esto en un resumen corto es una forma de búsqueda equivocada.

Lucas 2:52 dice: “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.” Versión Reina-Valera 1960       

Este pasaje ubica a Jesús cuando tenía 12 años, pero el siguiente versículo (Lucas 3:1) habla del inicio de su ministerio, cuando tenía 33 años. Esto quiere decir que Él pasó 21 años haciendo tres cosas: Creciendo en estatura, en sabiduría y en gracia con Dios y con los hombres.

¿El Hijo de Dios necesitaba crecer? Si Él necesitaba hacerlo, cuánto más lo necesitaremos nosotros como pecadores arrepentidos.

No te conformes con información escaza y resumida, no seas como los osos esperando que alguien más te lance algo preparado, más bien sigue el ejemplo de Jesús quien no subestimó ser igual a Dios, sino que buscó crecer.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué frase te representaría mejor?

Una ilustración cuenta que en una charla a jóvenes de un seminario se les planteó lo siguiente:

“Supongan que Dios pusiera en sus manos un diamante y les pidiera escribir en él una frase que tendría que ser leída en el último día, la cual revelará sus pensamientos y sentimientos en tan solmene ocasión, ¡Con qué cuidado escogerían esa frase!. Es lo  que Dios ha hecho: ha puesto ante ustedes, mentes inmortales, más imperecederas que el diamante, en las cuales tienen que escribir día tras día y hora tras hora, sus impresiones, y ejemplos, y ello será testimonio en favor o en contra de ustedes el día del juicio”

Todos los días tenemos la oportunidad de escribir en una nueva página en blanco de nuestras vidas, constantemente estamos tomando decisiones y todas ellas influyen en cómo será nuestra vida, en qué legado dejaremos y a quiénes impactaremos positiva o negativamente.

“Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.” Efesios 5:15-17 (NTV)

Busquemos aprovechar cada día de nuestras vidas, que no haya un sólo día que consideremos perdido, sino que cada noche al ir a descansar podamos estar tranquilos, confiando en que dimos lo mejor de nosotros  y que Dios recompensará nuestro esfuerzo.

Recuerda que Dios nos ha confiado algo mucho más valioso que un diamante: nuestras vidas, y depende de cada uno de nosotros cuidarlas y darles el valor que realmente tienen. Nuestro cuerpo físico es temporal y pasajero pero la vida  no termina con la muerte.

¿Qué dirán de ti en tu funeral? ¿Cómo te recordará la gente? ¿Cambiaste alguna vida con tu ejemplo? ¿Qué dirá la frase que te representará mejor?

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Absolutamente

“La verdad empírica no se puede conocer con certidumbre absoluta”
Karl Popper

“Las ideologías que reclaman estar en posesión de la verdad absoluta realizan una afirmación falsa; por consiguiente, puede imponerse a la sociedad únicamente por la fuerza. Todas las ideologías de este tipo conducen a la represión.”
George Soros

Es posible que la persona cristiana que gusta referirse a las verdades absolutas de Dios se moleste por el tono de estos dos filósofos “mundanos”. Hemos de hacerle ver con serenidad – y firmeza – que estas palabras fueron anticipadas miles de años en la Biblia por una persona que tenía bastantes razones para decirlas:

“He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos.¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo conocerá?”
Job 26:14

Estas afirmaciones, dos de ellas de filósofos contemporáneos y la tercera de un hombre que mereció el elogio de Dios por su conducta intachable, son una convocatoria a la humildad y a la disposición al diálogo.
He escrito aquí antes que cuando alguien declara conocer la verdad absoluta, se equivoca absolutamente. Algo absoluto – esto es, completo, definitivo – sólo puede ser conocido y expresado por un ser y una mente absoluta – esto es, completa y definitiva. La única persona que conozco que puede hacer esto es Dios. Desde ahí para abajo todos compartimos la finitud, la limitación que emana de nuestra humanidad.
Cuando me preguntan por qué siempre ofrezco esta mirada crítica al establishment institucional cristiano, respondo siempre lo mismo y que está admirablemente descrito por Soros: el reclamo de la verdad absoluta siempre conduce a una forma de represión. Toda persona que cuestione aquella verdad, que haga preguntas, que señale las inconsistencias que se presentan sobre dicha verdad es reprimida. De ser posible, neutralizada.
Las instituciones cristianas han demostrado a través de la historia su intolerancia hacia quienes discrepan o hallan espacios de crítica a un sistema doctrinal que se define a sí mismo como absoluto.
Por eso afirmo que las citas presentadas son una invitación a la humildad y el diálogo. Hay cosas que no podemos saber con completa certeza. Hay cosas que Dios no nos ha dicho y que sin embargo son verdad. Hay episodios en la Biblia donde una verdad es alterada por la misma voluntad de Dios o de sus siervos.
¿No es esto un llamado a la humildad?
(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Informe de coyuntura Nº 20

El alma no tiene sosiego de vivir ni consuelo de sentir. Todos los temblores de la piel y del cuerpo no tienen vocero designado por defecto. Hay tumulto de idas y vueltas, un desparramo de angustias y un borbollón de ansias que no tienen canal oficial. Se hace insufrible hasta el más mínimo respiro.
El cuerpo que se va enemistando día a día de la mente y que retrocede naturalmente hasta su última estación. El dolor de los achaques recurrentes de los cuales uno no tenía memoria antes de los cincuenta años. El ritual de levantarse de a poquito, convocando despacio la estructura de los huesos para coordinar la vertical y esperar que pase el agite de los latidos.
La pregunta recurrente para saberse querido o desechado, para entender si todavía por este rumbo vamos bien o estamos derrapando miserablemente. El círculo de los afectos que se achica y reduce consistentemente los compromisos de la noche y del fin de semana. El frío que se instala entre la piel y el esqueleto. Ensayar el cotidiano oficio de mantener distancia de cualquier desborde del sentimiento y la emoción.
La creciente decepción del sistema social. La ciudad poluta, los ruidos, los policías que te cobran por darte protección, la verdura que vale tres pesos en la chacra y que se vende a treinta en la góndola, los pitutos, los curros, los testaferros, los papeles de Panamá, los asesinos de mujeres, los perros abandonados, los homeless hopeless, la gente que pregunta leseras a los gurús mientras el mundo se desangra en las calles, la pelea por trepar en la escalera del éxito “cristiano”, el camello que no pasa por el ojo de la aguja, la ubicua obscenidad de la violencia, el odio y la mentira.
Los libros que te salvan cada noche con su universo paralelo, con su silencio prudente, con su olor de papel y fantasía. Las películas que te hacen pensar y las otras que anestesian por un rato el rigor de la conciencia. Alguna foto que evoca la esperanza que había en la vida antes y que se enfermó de desconsuelo.
Por último y no por eso menos importante, la discreta bendición del río, el helecho, la reverberación del sol a la tarde, la neblina en la cima de las montañas, la profusión de los árboles, las nubes y el viento, el aire, el agua transparente.

(Este artículo ha sido escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Oportunidad

Tantas cosas han pasado. Tanta vida. Tanto vuelo. Tanto viaje hacia lo desconocido. Descubrimientos y exploraciones. Constataciones inevitables y lecciones desagradables. La refriega por existir con cierta legitimidad. La búsqueda incansable de una verdad más humana. Los amores asumidos y su desaparición en el mundo de Nunca Jamás. La costra de los juicios previos y la pedagogía del terror. La huida y el silencio correspondiente.
A medida que sucede la vida se van cerrando las opciones y los recursos se van haciendo escasos. Van quedando menos oportunidades y se pone uno como esos gatos viejos que ahorran energía evitando movimientos innecesarios. En esa curiosa proporción inversa que es la existencia el entendimiento crece a medida que las fuerzas disminuyen. La evidencia de la precariedad del cuerpo es más fuerte que los deseos – la mayor parte del tiempo al menos.
A veces, a causa de un giro inesperado en el orden predecible de las cosas, se abre una puerta. Una oportunidad se presenta, la posibilidad de vivir una aventura extraordinaria que afortunadamente no requiere muchos créditos. No es frecuente pero sucede y cuando pasa se ilumina todo. Las viejas habilidades reviven. La mente se hace veloz y encuentra los recursos precisos en sus viejos almacenes; el esqueleto recuerda agilidades pasadas y se renueva en el movimiento exigido.
Regresan la risa perdida, las ocurrencias de pasillo y el gusto por el viaje. La pasión ha adquirido cierta sensibilidad, así que profundiza en lo importante y no se desgasta en la variedad. A diferencia de los años mozos se comprende el valor de la oportunidad por lo que en esos días irse a la cama temprano no es una lata sino una táctica inteligente.
Entonces, por algún tiempo, se relega al patio trasero esa vieja costumbre de la mirada plomiza y la conciencia de la levedad de la vida. Una brisa grata desplaza el encierro de las habitaciones y a veces incluso se sorprende uno tarareando una canción simpática en tono mayor.
Se ha presentado una oportunidad. ¿La aprovecharemos…?

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Inventario actualizado

(Porque no hay que comentar estas palabras en la entrevista del jueves y porque a veces, como es frecuente, me canso de la escritura técnica y de las reflexiones sobre las cuestiones concretas de la vida)

Las canciones del iPod que me llevan por secretos pasajes y jardines que yo no más conozco; melodías que acompañan el tránsito hacia el lado predecible de la vida y de vuelta. Las horas muertas entre las siete de la tarde y la medianoche en el silencio de mi casa: Netflix, libros, el diario del domingo que se deja leer toda la semana, los plátanos, las nueces y la pastillita para hombres mayores de sesenta antes de dormir, ya tú sabes. La pequeña cafetera que compré en Musicalísimo y que suele resolver mis ansiedades vespertinas con el Tostado Nº 1 de Los Cinco Hispanos. Esos pequeños monólogos en voz audible que simulan diálogos inútiles e imprescindibles.
Las estrellas que me ofrecen cada noche una pequeña función privada de giros mínimos, leves pasos de baile en el patiecito trasero de mi casa; me entretiene, qué importa que sea una ilusión óptica. El poquito de locura que me habita desde que tengo uso de razón. Mi pequeña colección de libros que se renueva cada vez que me mudo a otro lugar; compañeros coyunturales, sólo hasta la próxima travesía: Umberto Eco, unas crónicas desconocidas de García Márquez, Truman Capote, una versión de Hamlet, Bauman, Almas Muertas, algo de Kafka y Hemingway. En otro lugar, vuelta a empezar.
El alma de las cosas originales que se desgarra hasta el paroxismo. El strip-tease de políticos, gobernantes, magistrados, policías, ministros del Evangelio y ciudadanos ilustres. La buena palabra, especie en extinción. La moral pública y las cuentas corrientes secretas. La irreversible decepción.
Ausencia doliente de ríos, lagos, montañas, helechos húmedos, lluvia meridional, neblina y bosque nativo. El retorno de la mente a lo que ya fue y a lo que no habrá de ocurrir de nuevo – o jamás. El viaje como colirio para los ojos y agüita tibia para el corazón. Algunas voces antiguas, con su timbre inconfundible, incluso las de quienes ya se fueron hace rato.
La soledad que se dulcifica y se hace misericordiosa; más inteligente, menos melodramática. La esperanza, un poco más escéptica y a pesar de todo constante. Un poco más de paz.

El plan

Volviendo a mi flagelante costumbre de meterme en líos quisiera ofrecer algunos pensamientos sobre aquello de que “Dios tiene un plan para tu vida”. Menudo conflicto, porque la mayoría de los evangélicos sostiene esto con una fortaleza evidentemente más emocional que conceptual.

Esta convicción se sostiene en una variedad de versículos de prueba, costumbre bastante arraigada en nuestros círculos, esto es, sustentar una idea en apoyos de versículos aislados en vez de una fundamentación que se sostenga en todo el texto.

Cuando era estudiante universitario, cumplía horario como administrador de una biblioteca de la Facultad de Ingeniería. A veces me tocaba pasar a máquina los apuntes de los profesores. En el área de Administración de Empresas se enseñaba PERT/Camino Crítico, Carta Gantt y SOP (Study Operation Plan). Eran sistemas de control de avance de los proyectos. La idea era entrenar a los ingenieros para que aseguraran el cumplimiento del plan operativo, fuera construir una represa o desarrollar un sistema de información para una fábrica de carrocerías para buses de pasajeros. Todos estos conceptos provienen de la mentalidad estadounidense o europea. Es casi imposible hallar el origen de estos conceptos en las culturas africanas, orientales o latinas. Es un atributo propio de los “occidentales”.

Esta orientación a la rigurosidad en el cumplimiento de un proyecto fue introducida – según yo – a la teología y la enseñanza bíblica. El numen occidental no pudo sino atribuir a un plan todo lo que Dios hace, convirtiéndolo así en una especie de súper manager, un gerente estelar que se pasa el día chequeando cómo va desarrollándose el plan que tiene con cada uno de sus hijos y también con el mundo entero.

Soy consciente de cuánto puede molestar a la audiencia que cuestione una doctrina considerada intocable. Es tan reconfortante saber que todo está orquestado y definido por una mente perfecta y que todo lo que sucede es ni más ni menos que el desarrollo del plan que a cada uno le ha sido asignado.

Me parece que así la espontaneidad, el descubrimiento, la sorpresa, la novedad y el aprendizaje que le da sentido a lo humano – entendido como imagen de Dios – todo ello se licúa en la continua y estricta verificación de que el plan se está cumpliendo y en la intervención soberana del administrador para corregirlo cuando se sale del curso previsto.

Para pensar, no para armar una guerra…

El amor es lo más importante

“…y si tuviera una fe que me hiciera capaz de mover montañas, pero no amara a otros, yo no sería nada.” 1 Corintios 13:2 (NTV)

Comprendí que el verdadero significado de la vida está en amar a Dios y al prójimo. No importa quién sea o cuántos logros haya tenido en la vida, ni qué haya hecho por alguien durante toda mi existencia; sino comprendo la importancia de amar, de nada me sirve. Jesús, en Marcos 12:30-31 dijo lo siguiente: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas y Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ningún otro mandamiento es más importante que estos. Marcos 12:30-31(NTV)

¿Comprendes lo que Jesús nos está enseñando? Que lo más importante en la vida es el amor, primeramente a Dios y luego al prójimo. Es decir que la vida consiste en amar.

Puede que seas una persona consagrada a Dios, que no se pierde los cultos de la semana, que le canta a voz en cuello en las alabanzas, que trata de cumplir todos los mandamientos y estatutos escritos en la Biblia, pero si no hay amor en lo que haces de nada te sirve. En 1ª Corintios capítulo 13 el Señor nos habla que el amor es fundamental y primordial en todo lo que decimos y hacemos.

Por lo tanto, debemos reflejar el amor en todo tiempo, no sólo en la Iglesia y con los hermanos de la fe, sino también en casa y con las personas que aún no conocen a Dios.

El apóstol Juan dijo: “Queridos amigos, sigamos amándonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios;  pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.” 1 Juan 4:7-8 (NTV)

¿Amas a Dios con todo tu ser, a tal punto de no avergonzarte de Él cuando tus amigos o familiares preguntan por tu fe? ¿Amas a tu prójimo cómo Cristo te ama? Muchas veces decir que amamos y conocemos a Dios solamente son palabras porque en realidad nuestros actos niegan lo que decimos.

No podemos afirmar que amamos a Dios si no obedecemos y ponemos en práctica sus instrucciones. No podemos decir que lo conocemos si seguimos dudando de su existencia y desconfiando de su poder. Peor aún si no perdonamos las ofensas de los demás  y no mostramos amor a las personas que nos rodean.

El amor es lo más importante en nuestra vida, pide a Dios que te llene más de su presencia y te ayude a amarlo y amar a tus seres queridos.

“Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.” 1 Corintios 13:13 (NTV)

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El viaje y su doble

Aquí, de nuevo en una terminal de buses para abordar el viaje hacia la noche. Alguna vez quise iniciar la bitácora de mis andanzas en bus, en tren, en avión y algunas veces en barco. Pasado el tiempo, luego de páginas y páginas de anotaciones sobre sitios y medios de transporte, desistí por la evidente inutilidad del empeño.
El primer registro que tengo del viaje es una locomotora de proporciones inmensas, un negro animal que bufaba ruidosamente echando de sí humo y vapor, el vagón de tercera con bancas de madera y unos maleteros encima de los asientos donde las señoras ponían a sus bebés a dormir. Era el viaje anual de la familia al lugar donde mis padres habían crecido, se habían conocido y se habían casado para emigrar luego a la capital.
Mi último registro, más de una cincuentena de años después, es esta sala de espera, sentado en el piso, esperando abordar un ómnibus a Temuco. Aprovecho el tiempo para escribir el artículo que debo publicar más o menos día por medio en este blog. Es un episodio más de ese otro viaje, el de mi cabeza alocada y febril. Ese viaje que comenzó cuando a los siete años y medio escribí para mi profesora la “composición” sobre mis vacaciones en el campo. No sé de dónde, o tal vez lo colijo ahora, salieron las palabras, precoces todavía para mi mínima experiencia de la vida. Hablaba algo como de unos enormes álamos verticales dorados por el sol del atardecer. Mi profesora llamó a mi mamá para preguntarle quién me “había hecho la tarea”. Inexperta en la complejidad de las palabras, ella respondió simplemente, “La hizo él…”
Palabra escrita. Palabra hablada. El viaje paralelo. La agonía y el éxtasis de contar el cuento de la vida, el color, la textura, el olor de las cosas, el ansia del cuerpo y de la mente, el misterio de una prosa que parece poesía pero no lo es porque la prosa está desnuda. Las exploraciones del texto sagrado, la profecía urgente, la denuncia del sistema institucional vetusto y agotado, el verso escondido que se revela de repente.
Hasta hoy, la pronunciación más o menos periódica de estos artículos es el espejo del viaje en el que vivo desde que pude pensar en lo que sentía y escribir de lo que pensaba. Cuando me vaya me llevaré sin remedio un equipaje de palabras inescritas, inhabladas, la profusa memoria de los lugares por donde pasé, me detuve, viví o no, amé o no, tantas historias jamás contadas…

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