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¡Que no te falte Dios!

“Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada” Salmo 127:1 (NTV)

Si Dios no está presente en todo lo que haces, tu trabajo es tiempo y esfuerzo perdido, pues sin su presencia y ayuda, tienes muchas probabilidades de caer o salir lastimado. Te invito a construir en Dios, a tenerlo presente en tus sueños, anhelos, propósitos y tu victoria estará asegurada.

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Bajo su protección

“No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida.” Salmo 121:3 (NVI)

Dios jamás descuida a sus hijos por el cansancio, Él no necesita recargar fuerzas para velar tus sueños. Esta noche puedes descansar confiado en que nada malo te sucederá, los planes de satanás quedarán frustrados y no tendrán ningún efecto en tu vida mientras estés bajo la protección de Dios.

Por Ruth Mamani

 

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¿Vale la pena arriesgarlo?

“Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.” Génesis 25:34 (RVR1960)

Nos cuenta la Biblia que Jacob compró la primogenitura de su hermano Esaú por un plato de lentejas ¿Te imaginas lo que es vender los derechos de ser hijo mayor por un plato de comida? Al leer esta historia me pareció mentira que alguien tuviera tanta hambre como para hacer eso.

Tanto el Antiguo testamento como el nuevo nos dicen que Esaú lloró amargamente este acto impulsivo; por su decisión parece haber sido una persona a la que le resultaba difícil considerar las consecuencias de sus actos, reaccionaba a la necesidad del momento sin percatarse de lo que estaba arriesgando para satisfacer esa necesidad.

“Mira, ¡me estoy muriendo de hambre! —Dijo Esaú— ¿De qué me sirven ahora los derechos del hijo mayor?” Génesis 25:32 (NTV).

Y cuando trató de recuperar la primogenitura y la bendición era demasiado tarde. Las había negociado por una satisfacción instantánea… “¿Pero acaso tienes una sola bendición? Oh padre mío, ¡bendíceme también a mí! —le rogó Esaú. Entonces Esaú perdió el control y se echó a llorar.” Génesis 27:38 (NTV)

Tal vez en estos días estás siendo tentado a dar cualquier cosa por lo que crees necesitar en este preciso momento ¡Ten cuidado! Y más si se ve involucrada tu familia, tu esposa, tu integridad y aún tú alma. No renuncies a la bendición que Dios te dio, porque otra persona podría tomar lo que rechaces.

Recuerda que cada decisión conlleva una consecuencia ya sea positiva o negativa. La próxima vez cuando la tentación pase por tu mente, antes de hablar y actuar piensa si en verdad vale la pena arriesgar lo que tienes por una necesidad momentánea.

¡No cometas el mismo error que Esaú, las consecuencias pueden ser irrevocables!

Dios ha diseñado grandes planes y tiene muchas bendiciones para todos sus hijos, perderlas por un plato de lentejas no vale la pena.

Por Ruth Mamani.

 

 

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¿La voluntad de Dios o la mía?

¿Alguna vez has visto a los niños hacer rabietas para conseguir algo? Cuando están empecinados con obtener lo que quieren, ellos recurren a todos los medios que conocen para que sus padres cedan ante sus demandas. La gran mayoría de veces, su elección no es la mejor, pero eso no les importa y solo se enfocan en tener lo que quieren.

En ocasiones, los cristianos actuamos de la misma manera. Nos dejamos guiar fácilmente por nuestros planes y deseos. Pensamos que nuestras ideas son mejores y, que por consiguiente, Dios también está de acuerdo con ellas. Creemos que nuestros anhelos son una señal directa de Dios y que tal vez ésa deba ser su voluntad. Esto nos lleva a orar con fervor y pedir para que se realice aquello que aspiramos. Sin embargo, pasa el tiempo y parece como si no tuviéramos respuesta.

La constancia y perseverancia son ingredientes muy esenciales cuando se quiere lograr algo; no obstante, se convierten en algo negativo cuando nuestros planes son los de Dios. Nosotros pensamos que nuestros deseos ayudarán para bien en el futuro, pero olvidamos que el único que sabe lo que ocurrirá en el mañana es nuestro Creador; así lo dice Proverbios 20:24 (TLA): “Nadie sabe cuál será su futuro; por eso debemos dejar que Dios dirija nuestra vida.”

La mejor manera de orar es pedirle a Dios: “hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10) y que no prevalezcan nuestros propios deseos, sino lo que Él considere mejor. De esta manera, no solo estamos honrando y adorando a Dios, sino que también estamos haciendo lo mejor para nosotros.

“El corazón humano genera muchos proyectos, pero al final prevalecen los designios del Señor.”
Proverbios 19:21 (NVI)

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Es por tu bien

“Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.”  Romanos 8:28 (NTV)

Alguna vez te has preguntado ¿Por qué si tengo a Dios en mi vida las cosas no ocurren como quiero? Son frecuentes estás interrogantes en la vida del creyente, pero debemos tener presente esta verdad: “Nada es casualidad, todo tiene un propósito” quizás lo que has estado pidiendo no se ha cumplido o no has logrado tu meta personal, ¡tranquilo! porque si no se ha cumplido es porque Dios tiene algo mejor para ti y todo es parte de un plan bueno y perfecto.

Por Judith Quisbert

 

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El piloto de mi vida

Cuentan que un hombre tocaba insistentemente la puerta de un avión que se preparaba para despegar, hacia una lluvia impresionante y una de las personas encargadas que estaba ya dentro del avión, le decía ya era tarde y que no podría tomar el vuelo, pero aun así él siguió llamando y pidiendo que lo dejaran entrar. Ante tanta insistencia abrieron la puerta para dejarlo pasar, entonces para sorpresa de todos descubrieron que la persona que llamaba a la puerta era el piloto.

¡Qué locura, tratar de viajar sin un piloto!

Cada día tomamos decisiones, emprendemos nuevos proyectos personales, familiares y ministeriales, que se parecen a un viaje y la pregunta es: ¿Quién es el piloto?

Apocalipsis 3:20 dice: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos” (NTV).

Como personas siempre estamos emprendiendo algo nuevo y determinante en nuestras vidas pero olvidamos y obviamos la necesidad de ser dirigidos por Dios, por ello es que muchas veces fracasamos y nuestro viaje se torna doloroso, peligroso y agotador.

Alguna vez te has preguntado o has oído estás palabras: ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué no funcionó mi matrimonio? ¿Por qué no resultó mi negocio? Y así podríamos seguir mencionando más cuestionantes que uno se hace cuando fracasa en algún área de la vida.

Dios está llamando a la puerta de tu vida porque desea ser el piloto de tu viaje, para que pueda llevarte a tu destino con tranquilidad, seguridad y con la confianza de que ese viaje será un éxito.

¡No comiences un viaje hasta estar seguro que Dios es tu piloto!

“(…) Si tú mismo no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar” Éxodo 33:15 (NTV)

Por Judith Quisbert

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La imagen correcta

Una historia cuenta que un hombre trabajaba en su despacho cuando entró su hija pequeña al borde de un ataque de nervios, medio llorosa y compungida.

– ¿Qué pasa hija? ¿Por qué estás tan deprimida? – le preguntó su padre.

– ¡Es que mi mesa se desordena muy fácilmente! – Dijo la niña.

– Enséñamelo.

Fueron a la habitación de la niña y enseñándole la mesa le dijo: ¿Ves? Yo la ordeno, pero se desordena demasiado fácilmente.

El padre extrañado le dice: Enséñame cómo es la mesa cuando está ordenada.

La niña recogió todo, puso la taza con los lápices arriba a la derecha, una libreta arriba a la izquierda, una regla a la derecha, una goma de borrar abajo a la izquierda y así sucesivamente hasta que al fin, contenta, dijo sonriendo:  – ¡Ya está!

El padre, extrañado pregunta: ¿Y si cambio esto de aquí, un poco a la izquierda?

– ¡Ah no Papi! Así ya no está ordenada.

– ¿Y si tomo esto otro y lo cambio por esto?

– ¡Me la desordenas más!

– ¿Y si cambio de sitio la taza de los lápices por la libreta?

La niña, al borde de las lágrimas le dijo: ¡Papa! ¡Me estás desordenando toda la mesa!

– No, hija no, la mesa no está desordenada. Lo que pasa es que tú tienes muchas imágenes para que la mesa esté mal, y sólo una para que esté bien.

Al igual que la niña, nosotros tenemos una imagen de cómo nos gustaría que fuera nuestra vida, de cómo sería perfecta. Queremos  hacer todo en base a esa imagen que tenemos en nuestra mente, buscamos que nuestras vidas sean iguales a las que vimos en una película o la  que vemos en los demás y cuando nos damos cuenta que no es como queremos nos desesperamos, nos angustiamos y deprimimos.

Otras veces hemos alcanzado lo que queríamos pero sucede algo que da un giro a nuestras vidas, un cambio inesperado,  y creemos que el mundo se ha terminado, que ya no hay nada más, cuando en realidad, puede ser que Dios esté ordenando nuestras vidas para que lleguemos a ser lo que Él quiere que seamos.

Si tu vida no es exactamente igual a como la soñaste ó si ha sucedido algo que ha cambiado tus planes inmediatos, que ha reformulado todo lo que hacías y lo que tenías, no te desesperes, da gracias a Dios porque Él sabe lo que es mejor para ti y porque Él ve mucho más allá de lo que nosotros podemos ver.

“Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse”. Isaías 55:8

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“El hombre propone y Dios dispone”

Un nuevo año significa 365 oportunidades y nuevos planes y proyectos; muchos nos encontramos pensando y proponiendo metas para este nuevo tiempo que comenzó. Como seres humanos soñamos grandes cosas en la familia, para el  trabajo, en los estudio, etc. y algunos quizás imaginamos más de lo que podríamos lograr.

Proponerse grandes cosas no es malo, pero sí debemos considerar la posición de Dios con respecto a nuestros planes.

Proverbios 16:1 dice: “Podemos hacer nuestros propios planes, pero la respuesta correcta viene del Señor” (NTV).

Nosotros podemos planificar y caminar hacia el objetivo que nos hemos propuesto pero en el momento, Dios es quien tiene la última palabra, solamente Él abre oportunidades y puertas para que nosotros, sus hijos, logremos ese sueño.

¿Ya planificaste? ¿Cuántos de esos proyectos los haz puesto ante Dios? Muchos al momento de hacer planes dejamos que nuestra imaginación y corazón hablen tan fuerte que dejamos de oír la voz de Dios y no consideramos su opinión.

Sueña con libertad pero siempre ten presente en tu mente y corazón estás palabras “Si es voluntad de Dios”. Quizás algunos de tus proyectos no se cumplirán de la manera y en el tiempo que querías, pero ten por seguro que los propósitos de Dios son buenos y perfectos para cada uno y tiene preparadas cosas maravillosas que el hombre no ha visto, “(…) Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman” 1 Corintios 2:9 (NTV).

Considera a Dios y su palabra en todos tus planes y verás su protección y provisión en todo tiempo.

Por Judith Quisbert

 

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10 metas anuales para parejas

“La palabra «romance» de acuerdo al diccionario, significa emoción, aventura, y algo extremadamente real. El romance debería durar toda la vida”. — Billy Graham.

Las parejas que se conforman con vivir una rutina pronto se ven estancados en la monotonía y terminan por no encontrarle sentido a su romance. Para que esto no suceda, se debe trabajar en equipo y ayudar a que su relación crezca cada día. Una buena manera de lograrlo es estableciendo metas que se puedan alcanzar en el año. Éstas son algunas sugerencias:

1. Compartir actividades juntos:

Debido a las diferentes actividades que realizamos en el día, a veces puede ser un poco difícil encontrar tiempo en pareja; sin embargo, compartir momentos es esencial para cualquier relación. Para ello pueden buscar actividades que ambos puedan disfrutar y aprovechar el tiempo, no sólo para estar juntos, sino también para desarrollar sus habilidades individuales.

2. Poner tus necesidades en segundo lugar:

Es importante darse cuenta si en la relación solo se habla de uno mismo. Si esto ocurre, entonces no existe amor. El verdadero amor pone las necesidades de la otra persona por encima de las propias y siempre busca el bienestar ajeno. Esto se logra cuando se hacen pequeñas acciones diarias y significativas.

3. Demostrar amor diariamente:

Demostrar amor no significa necesariamente dar regalos sino mostrar pequeños gestos de cortesía y que demuestren los sentimientos hacia la otra persona. No basta con decir “te amo” cada día, sino realizar acciones que prueben que su relación está más allá de las palabras.

4. Comunicarse mejor:

Todas las personas que están casadas por muchos años saben que el secreto para una relación duradera y feliz es la comunicación efectiva. El peor error que cometen algunas parejas es guardar sus pensamientos y no decírselos a la persona amada de una manera correcta. El resultado son las peleas que terminan con las relaciones. Para evitar este hecho se debe aprender a decir las cosas con sabiduría y siempre con el objetivo de hallar una solución y no de agrandar el problema.

5. Ser más pacientes:

Por más que dos personas parezcan compartir gustos similares, nadie es igual a otra; por lo tanto se debe ser paciente y entender que no todos reaccionan de la misma manera que uno. Antes de enojarse o actuar de manera precipitada, respira profundamente y sé paciente. Recuerda que un factor importante para una relación amorosa saludable es la tolerancia.

6. Perdonar y olvidar:

No existe una pareja que tenga la relación perfecta. Todos atraviesan momentos difíciles que deben superar y de los cuales deben aprender; por lo que después de un conflicto es importante perdonar y olvidar. Traer de vuelta un tema que se ha superado en el pasado equivale a retroceder y no a avanzar; así que, este año propónganse a dejar de hablar del pasado y enfocarse en su presente y futuro.

7. Mantenerse sanos:

Hacer ejercicio y compartir comidas saludables juntos es una idea conveniente para obtener beneficios personales y compartir momentos en pareja. Darle importancia a la salud es una manera de demostrar amor, pues quien no se ama a sí mismo, no puede amar a los demás.

9. Aprender y estudiarse mutuamente:

Sin importar cuánto tiempo conozcas a tu pareja, nunca dejes de analizar sus gustos, costumbres, alegrías, tristezas, etc. El aprendizaje lleva al mejor conocimiento sobre algo, y en las relaciones ocurre de la misma manera; por lo tanto, nunca dejes de estudiar a tu pareja y saber sobre él o ella como si fuera la primera vez que se conocen.

10. Revivir la llama del amor:

Encuentren maneras de enamorarse mutuamente y demostrar con acciones lo que se pronuncia en palabras. Revivan aquellos recuerdos especiales que les unió y creen nuevos momentos de los cuales puedan hablar cuando pase el tiempo. Recuerden que cada pareja es única y por lo tanto deben tener maneras exclusivas de celebrar su amor, en lugar de tratar de imitar a otros.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

5 cosas que debes hacer antes de fin de año

A pocos días para terminar el año muchos pueden creer que ya es demasiado tarde para hacer algo significativo. No obstante, hay cosas que aún puedes realizar en esta semana y comenzar el 2017 con nuevas fuerzas.

1. Perdonar:

No permitas que el tiempo pase y las diferencias con otros se hagan más grandes y se conviertan en odio. Guardar rencor o resentimiento hacia alguien es una atadura que te impide avanzar; y si quieres ser libre de ella, debes perdonar. Ten presente que debes perdonar de la misma manera en que esperas que otros te perdonen. Tal vez el proceso no sea sencillo ni inmediato, pero el lograrlo te traerá paz y satisfacción.

2. Hacer nuevos planes:

Comienza el año proponiéndote metas realistas que puedas alcanzar. Estos planes deben incluir las áreas esenciales en tu vida, y al final de los doce meses, debes ser mejor de lo que eres ahora. Para conseguirlo utiliza la tecnología o cualquier otra herramienta que te sirva de ayuda. También puedes compartir tus planes a otras personas y permitir que ellos te ayuden a alcanzar tus objetivos.

3. Devolver tus préstamos:

En ocasiones pedimos prestado objetos y olvidamos devolverlos; sin embargo, ésto no es una buena práctica. En cambio, aprovecha estos últimos días del año en devolver todo lo que no es tuyo. No tengas temor de lo que pueda pasar y arriésgate. Ésta puede ser una buena oportunidad para pedir disculpas por lo ocurrido, compartir un tiempo de calidad con otras personas y reanudar la relación.

4. Celebrar tus éxitos:

Aprende a valorar y reconoce los logros que has tenido este año. Recuerda que la primera persona a la que debes impresionar eres tú, es por ello que debes celebrar tus victorias y reconocer que por tu esfuerzo conseguiste tus metas. Una manera de hacerlo es saliendo de viaje, comprándote algo que deseabas, o simplemente disfrutando un día al aire libre.

5. Meditar en tus fracasos:

Si fallaste en algo, no te culpes; en vez de eso reflexiona en lo que salió mal y toma precauciones para la siguiente vez. Hay muchas lecciones que se pueden aplicar del fracaso si tan solo empiezas a tomarlas como guías para el éxito. Recuerda que los que se rinden nunca consiguen nada en la vida, pero que aquellos que perseveran, obtienen todo lo que se propongan.

 

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Nuestros planes y los planes de Dios

“No te jactes del día de mañana, porque no sabes lo que el día traerá.” Proverbios 27:1

La Biblia definitivamente es una guía maravillosa que dice tantas verdades que nos ayudan en el día a día. Sin embargo muchos no quieren leerla.

Hay quienes sienten que no la van a entender… pero si no lo intentan, ni modo que les vaya a dejar algo.

¡Pero ese Proverbio es tan cierto! Nos pasamos la vida haciendo planes desde que tenemos uso de razón. Pensamos qué queremos ser cuando grandes, qué carrera vamos a estudiar, a qué edad nos vamos a casar, cómo va a ser la casa de nuestros sueños, cuántos hijos vamos a tener, cuántos países vamos a conocer; y la lista puede continuar. La mayoría de las veces, las circunstancias lo cambian todo y muchos terminan frustrados porque no lograron lo que habían planificado.

Si lo hubiesen consultado con Dios o lo hubiesen puesto en Sus manos, la historia podría haber sido otra. Tal vez las circunstancias hubieran cambiado de la misma manera, pero la frustración no estaría porque tendrían claro que la voluntad de Dios está por encima de la nuestra.

Dios busca gente dispuesta y la pone donde a Él le parece. Seamos humildes y dejemos que nuestro Padre amado nos guíe y dirija nuestras vidas. Él solo quiere lo mejor para nosotros. Consúltale, dile cuáles son tus sueños y pídele que te ayude a lograrlos. Si hay un cambio, recíbelo con la misma alegría que hubieses recibido lo que has anhelado. Dios te está respaldando.

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¿Estás atrapado en el futuro?

Debido al acelerado ritmo con el que el tiempo avanza, cada vez tenemos la necesidad ser visionarios y pensar constantemente en nuestro futuro. Planear metas o logros posteriores se ha vuelto imperativo para los que no quieren quedarse atrás en esta larga carrera de la vida. Aunque esto puede ser una increíble forma de motivación, muchas veces estamos tan enfocados en el mañana, que quedamos atrapados y nos perdemos allí. Así que, ¿cuáles son las malas consecuencias de quedarnos atrapados en el futuro?

  • No vivir el hoy: En Mateo 6:34 dice que no debemos preocuparnos por el mañana porque cada día tiene sus propios problemas. Si te enfocas demasiado en el porvenir, te perderás aquello que está sucediendo en el momento. Esto puede alejar a los que te rodean, o te puede llevar a sobrepasar a los demás con el fin de lograr tus metas. Esto no implica que debes ser conformista y no tener ambiciones, sino que debes vivir cada día de modo que puedas estar preparado para cuando llegue el mañana. Porque para llegar al futuro, primero debemos vivir el presente.
  • No ser realistas: Estar atrapados en el futuro nos aleja de la realidad y nos hace tener una visión surrealista del futuro. El soñar y planear no es malo, pero si uno se enfoca únicamente en ello, es probable que se tenga una gran decepción cuando estas altas expectativas no sean cumplidas. Es importante tener ideas realistas de cómo será el futuro, y no esperar que se cumpla cada meta. Esto no quiere decir que debemos ser pesimistas con respecto al porvenir. Sino que debemos ser conscientes de que no podemos obtener resultados de aquello en lo que no hemos trabajado.

Si has estado atrapado en el futuro, nunca es tarde para comenzar a disfrutar el presente y confiar en que Dios guiará nuestro futuro. Después de todo, no hay nadie más cuya bondad se renueve diariamente (Lamentaciones 2:23).

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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