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Danilo Montero: ¿Hasta cuándo se puede pelear por salvar el matrimonio?

Hay muchos factores que pueden destruir un matrimonio, pero cuando se tiene la voluntad de restaurarla, uno debe pelear hasta el final. En Mateo 18:21-22 dice: Luego Pedro se le acercó y preguntó: —Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces? —No siete veces —respondió Jesús—, sino setenta veces siete.” Este pasaje es una guía para cómo debemos tratar nuestras relaciones con otros.

“Toda relación humana que es importante merece que pelees por ella hasta el final”, afirma Danilo Montero. Asimismo, en este vídeo explica hasta cuándo uno debe de intentar salvar su matrimonio y qué acciones se debe tomar al respecto.

Este contenido fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

5 señales de que debes volver a tu primer amor

Sin embargo, hay algo que no me gusta de ti, y es que ya no me amas tanto como me amabas cuando te hiciste cristiano. Por eso, acuérdate de cómo eras antes, y vuelve a obedecer a Dios. Deja de hacer lo malo, y compórtate como al principio.” – Apocalipsis 2:4-5 (TLA)

La primera vez que aceptas a Jesús en tu corazón, es una experiencia inolvidable, y a ese momento se le llama el primer amor. Sin embargo, con el paso del tiempo puedes sentir que ya no tienes la misma emoción que antes. Es allí cuando uno puede llegar hasta el extremo de endurecer su corazón y alejarse por completo de Dios. Antes de que eso ocurra, hay que estar alertas de las señales y volver al camino a tiempo:

1. Te sientes menos gozoso al leer la Biblia:

Toda persona que desee conocer mejor a Dios debe leer la Biblia. Nadie puede decir que sigue los pasos de Jesús si no ha leído sobre sus enseñanzas ni su vida; es por ello que es importante tener un tiempo de lectura diaria de la Palabra de Dios. De manera que cuando alguien comienza a perder el gozo que produce el leer la Biblia, entonces es una señal de que su corazón no está siendo receptivo al mensaje que Dios quiere transmitirle.

2. Vas a la iglesia por costumbre u obligación:

Los cristianos no pueden ser solitarios. La Biblia dice que debemos reunirnos (Hebreos 10:25), compartir con otros de la misma fe, y escuchar lo que Dios tiene que decir (Romanos 10:17). Si bien Dios no se encuentra en un lugar físico en especial, a Él le importa que asistamos a un sitio donde se alabe su nombre (Mateo 18:20). Sin embargo, si comienzas a ir a la iglesia para hacer vida social, porque ya es costumbre, para que otros no hablen mal de ti, o para fijarte en lo que hacen los demás; entonces tu errada motivación te alejará de Dios.

3. Te preocupas más por otros asuntos que por tu comunión con Dios:

Pese a que es difícil desligarse de las obligaciones que tenemos en el trabajo, los estudios, la vida social, etc.; la comunión con Dios debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas. Cuando comienzas a darle mayor relevancia a otros asuntos; ellos se apoderan de tu corazón y comienzan a manejar tu vida. Una manera de saber si esto te está ocurriendo, es preguntarte:  “¿Cuántas veces he pensado más en otras cosas que en Dios durante este día?” Si en tu respuesta no está Jesús, entonces es momento de volver a tu primer amor.

4. Comienzas a notar errores en todo:

Si llegaste al punto en donde crees saberlo todo con respecto a la Biblia, Dios, y la fe, puede que entonces también creas que eres lo suficientemente capaz como para criticar a los demás. Algunos afirman que la crítica es buena; sin embargo, cuando ésta no promueve el crecimiento, entonces es vana (Romanos 12:16).

5. Oras sin fe:

La oración no puede faltar en la vida de alguien que quiere tener una relación personal con Dios. No obstante, si ésta se convierte en un práctica monótona, donde solo se repite las mismas palabras todos los días; entonces se está haciendo de manera incorrecta. La oración es una conversación con Dios que se hace con fe. Si no estás orando de esta manera, no obtendrás ninguna respuesta.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El ofertón

Todos sus problemas se resolverán. Sanará de cualquier enfermedad. El amor volverá a usted. El futuro estará en sus manos, será todo suyo.”

No. No es una invitación a abrazar el Evangelio para recibir esas bendiciones. Se trata de un aviso de prensa donde un conocido gurú sudamericano garantiza, a cambio de una determinada suma de dinero, esos resultados a la audiencia que acuda a su consulta.

Esta promesa se asemeja mucho a lo que ofrecen los predicadores en su mensaje. He confrontado en esta columna esa inclinación de los creyentes a reducir los alcances del evangelio a una cierta felicidad garantizada en esta vida y un boleto personal e intransferible para viajar al cielo en primera clase o, a lo menos, en business. Pido su indulgencia por la ironía. Como propuse en mi Réplica Intrascendente, expreso mi desacuerdo con esa oferta. Reducir la obra completa de Cristo en la cruz sólo a una exclusiva salvación, al bienestar presente y a la gloria eterna es una propuesta que, llevada a sus conclusiones lógicas, roza los límites de la herejía.

Está claro que esos beneficios están cubiertos por la obra monumental de la cruz. Pero decir que ése es el único propósito de la redención es ignorar, intencional o inadvertidamente, una declaración fundamental de la realidad bíblica: Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz. Estas palabras arrojan una luz enceguecedora.

Alguien tendría que responder algunas preguntas: ¿A qué hace referencia todas las cosas? ¿Sólo al bienestar personal de los involucrados en esa reconciliación? ¿No es posible que todas las cosas – tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo – se refieran también a la cultura: economía, política y sociedad? ¿Es posible que a la luz de una conciencia redimida, buenas cristianas y cristianos pudieran aportar nuevas y mejores ideas para aliviar las condiciones actuales de la gente mientras tanto esperan el regreso de su Salvador? ¿Es posible que, a diferencia de las utopías humanas totalizantes, el conjunto de los creyentes haga de la redención un agente de relativo bien social?

Me parece que eso es algo mucho más vigoroso y potente que el ofertón.

Enemigos de Humo

Muchos lo llaman paranoia, otros, delirio de persecución pero  la verdad es que muchas personas viven atemorizadas por enemigos de humo. Tal vez sea hora de dejar de vivir amedrentados por cosas que ni siquiera ocurrirán.

Podemos recordar la historia en la que Jacob quien usurpó la identidad de su hermano para recibir la bendición de su Padre, después huyó de su casa y fue perseguido por su hermano durante mucho tiempo. Jacob incluso le enviaba regalos a Esaú para que éste no lo matara.

Jacob creía que su hermano estaba lleno de rencor, odio, con ansias de venganza. Vivía y dormía atemorizado por algo que él creía que sucedería encuanto lo encontrara Esaú, y más aún cuando le dijeron que éste estaba llegando acompañado de  400 hombres.

Esto puede compararse con nuestras relaciones con otras áreas como la familia, los amigos, negocios, trabajo, la salud, etc. Estamos atemorizados por lo que puede salir mal o pasar, esto es porque no están en nuestro control y creemos siempre lo peor.

Pero, ¿Qué sucedió cuando Esaú encontró a Jacob? Todo lo que él pensaba que pasaría, no sucedió. Al contrario la Biblia nos cuenta lo que aconteció: “¿Y qué eran todos esos rebaños y esas manadas que encontré en el camino? preguntó Esaú. Son un regalo, mi señor, para asegurar tu amistad contestó Jacob. Hermano mío, yo tengo más que suficiente dijo Esaú. Guarda para ti lo que tienes. No insistió Jacob, si he logrado tu favor, te ruego que aceptes este regalo de mi parte. ¡Y qué alivio es ver tu amigable sonrisa! ¡Es como ver el rostro de Dios!” Génesis 33:8-10 (NTV)

Podemos ver que ese temor era en vano, su hermano lo estaba buscando porque lo quería de regreso, no le guardaba rencor y lo había perdonado.

Dejemos de vivir llenos de temor, creyendo cosas que no son reales, vivamos confiando en que Dios está en control, que nuestro Padre tiene misericordia si sabemos reconocer nuestras fallas.

Aparta de ti todo miedo y todo pensamiento negativo que hace que no puedas descansar tranquilo o que puedas vivir plenamente como Dios quiere.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Te dejaré ir!

Hace unas semanas conversaba en El Antivirus con la conferencista Silvana Armentano sobre un interesante caso.  El oyente masculino pedía un consejo para enfrentar la decisión de su esposa, quien determinó terminar su relación matrimonial.  La situación entre ellos era compleja y muy complicada.  El esposo reconoció que su matrimonio estaba en crisis por causa de sus actitudes, restricciones, celos injustificados y terquedad ante el reclamo de ser sensible y más considerado con su esposa.  Gracias a Dios pudimos proveer un contenido al oyente basado en el consejo de la Palabra de Dios.

Días más tarde, un nuevo oyente me escribió un mensaje por una de las redes sociales contándome una experiencia similar al caso anterior.  Resulta que él estuvo muchos años contaminando su matrimonio.  La gran mayoría del tiempo desafiaba la paciencia de su esposa, amenazando con el divorcio y expresándole su insatisfacción con su presencia.  Me decía en su comunicación escrita, que invirtió mucha energía provocando discordia y enfrentamientos verbales sin base lógica para hacerlo.  La rutina, la discrepancia, la falta de atención, la limitada consideración provocó lo inesperado.  Tanto estuvo llamando al lobo llamado divorcio, hasta que el lobo llegó sin misericordia.

Resulta que su esposa ya no quiere seguir casada con él.  Según su relato, ella le dijo que se cansó de sus peleas, confrontaciones, altercados y amenazas de divorcio.  Después de meditar, pedir dirección divina y respirar profundo, prefería estar separada y evitar morir de un infarto al corazón.  Nuestro oyente reconoce que por muchos años lo hizo muy mal, y no le queda otro remedio que aceptar su realidad y seguir viviendo con la ilusión de conquistarla en un futuro no muy lejano.

Parece ilógico e irónico, pero ¿puede existir personas que por amor estén dispuestas a terminar una relación matrimonial?  A pesar que produce tanto dolor, casados prefieren alejarse y separarse.  Su teoría es evitar mayores consecuencias entre ellos y no terminar destruyendo el bonito recuerdo de lo que fue estar casados.

Aquí algunas frases famosas sobre este desenlace tan triste de terminar una relación a pesar de seguir amándose:

“Siempre recordare con mucho cariño el tiempo que compartimos, pero lo mejor para los dos será que desde ahora cada uno siga su camino”

“Pienso que lo mejor es que terminemos nuestra relación ahora que aún nos queda el cariño y el recuerdo de lo especial que fue lo que tuvimos, jamás podré olvidarlo”

“Hoy me di cuenta de que lo mejor para nosotros sería terminar nuestra relación aquí, lo he decidido tristemente porque cuando empezamos creí que estaríamos juntos para siempre”

“Te agradezco infinitamente por todo lo que compartimos, pero siento que ahora, por el bien de cada uno, debemos seguir nuestros caminos individualmente”

“Aun cuando el adiós es doloroso para ambos, peor sería continuar cuando ya no sentimos lo mismo el uno por el otro, la separación es la mejor opción para nosotros”

Juzgar a quienes puedan estar pasando por un suceso similar a la historia de nuestros oyentes sería injusto.  La pasada semana en el  “Miércoles Romántico” estuve leyendo directamente del Librito de instrucciones de Dios para las parejas (Unilit 1998), lo siguiente: “El matrimonio puede hallar inspiración en la música, las palabras dulces y en el perfume; pero su seguridad se manifiesta en el trabajo, la consideración, el respeto”.  Si ponemos en práctica esta instrucción divina en la  vida de casados, seguramente  lo viviremos mucho mejor.

Te espero cada día a las 22:00 U.T.C. en El Antivirus.   Puedes escuchar y puedes ver todo lo que hacemos  aquí: http://cvclavoz.com/shows/el-antivirus/chat-antivirus/

¡Lo mejor de la vida para ti y los tuyos!

Yo te busqué

Escuchamos habitualmente la frase: “Yo perdono, pero no olvido”. Esto nos lleva a la reflexión de preguntarnos, si realmente se trata de perdón o simplemente es algo que se dice de la boca para fuera.

El perdón, no es un sentimiento, sino una decisión, por lo cual esperar a sentirlo para perdonar, puede transformarse en una expectativa inútil. Se trata de tomar la decisión de amar, sabiendo que hay respaldo de Dios, cuando en verdad queremos agradarle.

Muchas veces, la persona ofendida, se siente con el derecho a exigir una disculpa de parte del ofensor, llevándolo a una actitud intransigente, hasta que la otra persona de un paso que demuestre arrepentimiento.  Pero durante este tiempo de espera, permanecen en amargura y dolor, por la herida que les han causado.

Estamos llamados a ser pacificadores. Si Dios mismo, que es perfecto y el único capaz de juzgar, frente al apartamiento del hombre por causa del pecado, no se puso en una posición intransigente, sino que El mismo proveyó el camino de la reconciliación, cuanto mas debemos nosotros imitar este ejemplo y procurar la paz.

La Biblia dice en 2 Corintios 5:19 “Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación.”(NTV). Dios busco reconciliarnos con él por medio de Jesucristo, a pesar que cada uno de los seres humanos decidimos apartarnos de él a causa de nuestros pecados, Él nos dio el ejemplo de reconciliación.

El Señor por su gran amor nos dio una oportunidad para que podamos ser parte de la familia de Dios. Junto con ello una nueva vida, un nuevo comienzo, una esperanza, ahora podemos invertir bien en nuestro futuro bajo su dirección.

Recuerda que a Él le plació amarnos a pesar del pecados, nos buscó así que seamos agradecidos y busquemos cada día llevar la palabra de reconciliación a los demás.

“Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.” 2 Corintios 5:21 NTV

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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