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El dolor de la distancia

¿Cuántos padres expresan dolor por el abandono de sus hijos? ¿Cuántas mujeres u hombres enfrentan el sufrimiento por la separación de la persona que aman? Y es que cuando se ama, la distancia siempre trae sufrimiento.

¿Te has  alejado de alguien que te ama?

Es posible que te sientas tranquilo, pero no imaginas el sufrimiento que tus padres, tu esposa/o,   novia/o están sintiendo por tu ausencia; por lo cual, deberías considerar volver, recuerda que nunca se sabe lo que uno tiene hasta que lo pierde.

“!!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” Mateo 23:37 (RVR1960)

Si has enfrentado el dolor de la separación por una persona que amas, entonces comprendes el dolor que siente el Señor cuando te alejas de su presencia ¿Cuántas veces Él ha intentado cobijarte bajo sus brazos, pero tú no quisiste? Así como la gallina junta a sus polluelos para protegerlos y cuidarlos bajo sus alas, así te busca el Señor.

Entonces dijo así el Señor: Si vuelves, yo te restauraré, en mi presencia estarás.” Jeremías 15:19 (LBLA)

El Señor te ama y está esperando tu regreso. Recuerda que la separación trae dolor y lo propio sucede con Dios; Él siente tu ausencia y te busca. En este momento te animo a tomar la decisión de volver, Él sanará tus heridas y te ayudará a llevar tus cargas.

¡Sólo en su presencia recibirás plenitud de gozo!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Regresarás por mí

“En el hogar de mi Padre, hay lugar más que suficiente. Si no fuera así, ¿acaso les habría dicho que voy a prepararles un lugar? Cuando todo esté listo, volveré para llevarlos, para que siempre estén conmigo donde yo estoy.” Juan 14:2-3 (NTV).

Jesús promete que regresará por nosotros para llevarnos a la casa de su Padre, donde hay lugar suficiente para todo aquél que lo ama y lo acepta como su salvador. Si estos días has vivido tiempos difíciles ¡Ten calma! Nuestra estadía en la tierra es pasajera. Jesús vuelve pronto para llevar a su Iglesia. ¿Estás listo?

Por Ruth Mamani

 

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Perdida

Un grupo de estudiantes, a cargo de una educadora,  fueron de paseo a un bosque con la única regla de permanecer en el grupo; sin embargo, una adolescente quiso hacerlo a su manera y se apartó del camino.

Ella sabía que debía regresar, conocía cuál era el camino, pero no lo hizo; tal vez porque sentía vergüenza o por creer que no necesitaba de los demás. Cuando empezó a anochecer y el camino era poco visible ya estaba demasiado apartada del grupo y entonces se dio cuenta de que un lobo la asechaba y aunque corrió para salvar su vida fue demasiado tarde.

“Vuelve, oh Israel, a Jehová tú Dios; porque por tu pecado has caído.” Oseas 14:1

En este pasaje el Señor pide a su pueblo que “vuelva” porque a causa de su pecado está en dificultades o se le aproxima un sufrimiento mayor. Él sabe que el enemigo aprovecha cuando estamos lejos de su protección y también conoce las dolorosas caídas que sufrimos por separarnos de Él.

La adolescente caminó todo el tiempo como si estuviera perdida, pero no lo estaba, ella conocía el camino y sabía lo que tenía que hacer. Así mismo, nosotros sabemos qué debemos hacer cuando estamos alejados de Dios: volver a orar, estudiar la Palabra, volver a ir a la iglesia y servir, pero no lo hacemos por vergüenza o porque creemos que no necesitamos de Dios.

“Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; Alejarás de tu tienda la aflicción.” Job 22:23

La desobediencia siempre nos apartará del camino correcto, por tanto, es importante analizar cómo se encuentra tu vida espiritual y si estás consiente que estás alejándote de Su voluntad o te estás enfriando; entonces, decide “volver” al camino correcto y de esta manera alejar la aflicción de tu casa.

¡No esperes a que sea demasiado tarde!

 

 

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Regresa a casa

Jesús cuenta la historia de un joven que guiado por sus emociones pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía, para así poder disfrutar de su juventud y de su vida lejos de casa; quizás había oído de las muchas novedades y diversión que había en otros pueblos y de las cuales se estaba perdiendo.

Después de haber disfrutado y gastado su herencia, quedó sin una moneda en el bolsillo, sin alimento y sin un lugar donde pasar la noche, terminó en la calle.

Cuando quedó solo y sin nada más que perder, tuvo que hacer una decisión: quedarse a vivir como un mendigo o volver a casa y reconocer su falta.

Lucas 15:18 muestra la decisión que tomó este joven “Volveré a la casa de mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (NTV).

Los afanes de la vida y los problemas cotidianos pueden haberte consumido tanto que te han desviado del camino correcto y hoy te encuentras solo y sin nada que perder; quizás hayas pasado momentos divertidos lejos de Dios pero hoy sigues sintiendo ese vacío  y dolor en tu corazón porque sabes que no estás en el lugar correcto, pero por vergüenza, cansancio o miedo no piensas en volver a casa.

¡Haz la decisión correcta! Y no te quedes viviendo como un huérfano cuando tienes un Padre que te está esperando con los brazos abiertos para darte aún más de lo que perdiste.

Entonces regresó a la casa de su padre, y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio llegar. Lleno de amor y de compasión, corrió hacia su hijo, lo abrazó y lo besó” Lucas 15:22 (NTV) Este versículo nos muestra a un padre que esperaba el regreso de su hijo, se mantuvo atento a su llegada y sobre todo demostró perdón con acciones, no le reclamó solamente lo amó.

Tus decisiones pueden haberte llevado muy lejos de casa y hoy te encuentras perdido, sin un lugar donde descansar y sentirte seguro, recuerda que tienes un lugar en la casa y en el corazón de Dios.

“Este es el tiempo de retornar a casa junto a tu Padre”

Por Judith Quisbert.

 

 

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¿Cómo volver al primer amor?

Se habla tanto acerca del amor, y entre las cosas que se dicen, afirman que el primer amor nunca se olvida.

También dicen que uno se enamora una sola vez. Que esa única vez es amor real.

Que lo importante es haber experimentado el amor. Saber lo que se siente, cómo se siente y se sufre. Si, porque cuando se ama de verdad y la relación termina, se sufre muchísimo.

Yo opino que es cierto que el primer amor nunca se olvida y que definitivamente es maravilloso experimentar el sentimiento del amor. Pero si creo que uno se enamora más de una vez. Todas las veces son diferentes y honestamente me hubiera gustado haberme enamorado una sola vez y para siempre, pero no se me dio así.

Mas, tengo que recordar que yo, escogí a los ocho años un amor espiritual que con sus altos y bajos, me duró y sigue vigente. Un amor sin igual. Y los altos y bajos fueron por mi causa, no por Él. Cuando fui a hacer mi primera comunión, porque me criaron desde bebé en la religión católica, recuerdo que mi deseo era casarme con Jesús, es decir, ser monja.

Hoy día, después de muchas experiencias, muchos cambios en mi vida e infinidad de veces buscarlo cuando estaba metida en problemas, puedo decir a toda voz que Él SIEMPRE estuvo ahí para mí. Que estoy más enamorada que nunca de Jesús, el amor más grande y fiel, el amor mas hermoso, generoso, maravilloso, el amor que realmente me llena.

Yo te invito a conocerlo, y si ya lo conoces y se ha enfriado tu relación, te animo a que regreses a tu primer amor. ¿Cómo regresas a Él? Dedicándole tiempo, estudiando Su palabra, alabándolo y dedicándole cada momento de tu vida. Disfruta de ese amor maravilloso que sentiste la primera vez que conociste el amor más grande que existe, el de Jesús.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Vuelve a casa!

Un hombre tenía dos hijos; Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me pertenece: y les repartió los bienes. Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.

Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y le comenzó a faltar. Y fue y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos; mas nadie se las daba.

Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, é iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;  Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Lucas 15:11-19

La palabra de Dios dice que el joven “Volviendo en sí” recapacitó, pareciera que hace referencia a una persona que se aparta del lugar indicado. Un día este joven perdió el enfoque y se apartó de la casa de su padre, pero vivir las consecuencias de su mala decisión lo hizo reflexionar.

“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.”

Aquel hijo tuvo que tomar una decisión: “volver a su casa”. Tenía vergüenza de regresar por lo que hizo, pero en cualquier momento tendría que hacerlo porque lejos de él seguiría así o peor. Entonces decidió regresar ocupando el lugar de un empleado.

Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.” Lucas 15:20-24

La biblia dice que desde lejos su padre corrió a recibirlo, lo abrazó y lo besó. A pesar de  que su hijo le causó gran dolor al irse, estaba muy feliz porque su hijo perdido había vuelto a casa. ¡No fueron reclamos lo primero que recibió el hijo, fue amor!

“porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5

Es posible que en estos momentos te encuentres lejos de tu padre Dios, lejos de sus brazos, de su amor y protección. Hoy te animo a tomar una decisión: “Vuelve a casa”, porque lejos de Él nada podrás hacer. Tal vez estés enfrentando consecuencias por haberte apartado del Señor; sin embargo, es mejor enfrentarlas de la mano de nuestro Padre que solos.

Deja de huir de su presencia, ya no pongas excusas, porque a Dios no le importa tu pasado ¡Hagas lo que hagas jamás dejarás de ser su hijo! Él está esperando que su hijo perdido vuelva a casa. Te animo a ponerte de rodillas y pedirle perdón.

¡Él te ama con amor eterno!

 

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Amor para toda la vida

Un niño hizo un bote de papel, fue tanto el esmero para que quedara bien que llegó a ser lo mejor que tenía. Lo llevaba a todo lado, lo dejaba en los pequeños riachuelos y lo contemplaba todo el tiempo; pero de repente sucedió algo inesperado: el bote se perdió. El niño muy asustado comenzó a buscarlo, recorrió calles, tiendas y no lograba hallarlo y, a pesar que pasaron varios días, continúo con la búsqueda hasta que por fin lo encontró. Estaba en una tienda de antigüedades colocado en el mostrador. El niño ingresó rápidamente, solicitó al vendedor que le devolviera su bote pero éste se negó diciéndole que él lo había comprado y que de igual manera el niño debería hacerlo. Al escuchar esto el pequeño corrió a casa, sacó todos sus ahorros y regresó a la tienda, compró su bote y al salir le dijo “Botecito cuando te hice yo te amaba, pero al recuperarte y comprarte te amo doblemente.”

Esta ilustración ejemplifica el amor de Dios, la palabra dice que nosotros somos su creación, Él nos hizo a imagen y semejanza suya,  nos formó y ya nos conocía aun antes de que estuviésemos en el vientre de nuestra madre.

Sin embargo, por nuestros pecados, nos alejamos, quisimos experimentar la vida y lo que nos ofrecía, nos apartamos de Él y por mucho tiempo hemos permanecido así, distantes de Dios, de sus propósitos, de sus sueños para con nuestras vidas.

Hasta que un día, el Señor tocó nuestros corazones nuevamente, por su amor nos llamó y su dulce voz nos cautivó,  ya no pudimos resistirnos más y volvimos a él.

No fuimos nosotros, fue Él quien buscó la manera de acércanos a sus propósitos otra vez. Entregó su vida, en una cruz, dio todo por amor y por ese sacrificio obtuvimos la salvación y vida eterna.

¡Cuán inmerecido amor de Dios, cuán inmenso y profundo! Es un privilegio ser amados por Él, porque este amor no es condicional, no es inconstante, no es pasajero o momentáneo como el mundo lo ofrece; por el contrario es eterno, inmensurable y único para nuestras vidas.

Recuerda Jeremías 31:3 “El Señor se manifestó a mí, hace ya mucho tiempo diciendo con amor eterno te he amado por tanto mi misericordia se ha extendido…” (Énfasis añadido)

Te animo a que cada día tus pensamientos y voluntad sean sujetos a esta verdad:

“¡Dios te ama! Te ama porque eres su creación, su adquisición ysu herencia y ante tal  declaración no hay nadie ni nada que pueda afirmar lo contrario.

 

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En busca de la felicidad

A diario tomamos decisiones ¿Qué vestir? ¿Qué comer? ¿Dónde ir?, nuestra vida es un reflejo de nuestras decisiones.

La Biblia cuenta una historia de un hombre que tenía dos hijos. El más joven de ellos pidió su parte de la herencia para disfrutar antes de que su padre muriera. El padre estuvo de acuerdo y dividió sus riquezas entre los dos hijos. El hijo menor tomó su mitad y se fue de la casa. Rápidamente gastó todos sus bienes en una vida desenfrenada y loca; llegó al punto de quedarse sin nada, y tuvo que buscar trabajo cuidando cerdos en un campo. Uno de esos días de trabajo, él tenía tanta hambre que deseó comer de la comida que les daban a los cerdos. Fue en ese instante que entró en razón y pensó: “En la casa de mi padre, aun los sirvientes tienen que comer. ¡Aquí estoy yo sucio y envuelto con los cerdos!” En ese instante decidió regresar a su casa con la esperanza de que su padre no lo negara y lo aceptara por lo menos como un sirviente.

Es cierto que nuestras malas decisiones son las que nos alejan de Dios, así como el hijo prodigo, fue tras un espejismo de felicidad, creyó que satisfaciendo todos sus deseos iba a encontrar la felicidad.

Pronto se dio cuenta que esto no era un buen camino y que la vida desenfrenada que llevaba, finalmente lo hizo reflexionar: si antes disfrutaba de los mejores manjares y tenía un techo donde descansar, ahora se veía en medio de animales, deseando el alimento de los cerdos y sin donde recostar su cabeza.

Este joven se dejó llevar por sus emociones, pero llegó el día que reconoció que se equivocó y decidió volver a su casa con una actitud de humildad y sumisión. Su padre lo recibió con los brazos abiertos, se puso tan contento de su retorno que lo vistió, le puso un anillo, sandalias e hizo una gran fiesta en su honor.

Si estas alejado de tu Padre celestial, no dudes en volver, Él te espera y ansía abrazarte y festejar tu retorno, El te ama y nunca dejó de hacerlo, y si estás pensando alejarte e ir detrás de algo o alguien, ten por seguro  que nada puede superar lo que  Dios te da.

Detente a considerar si el próximo paso que darás ¿te ayudará a acercarte más a Dios o te alejará?

“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.” 1 Juan 4:10

 

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