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Danilo Montero: ¿Hasta cuándo se puede pelear por salvar el matrimonio?

Hay muchos factores que pueden destruir un matrimonio, pero cuando se tiene la voluntad de restaurarla, uno debe pelear hasta el final. En Mateo 18:21-22 dice: Luego Pedro se le acercó y preguntó: —Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces? —No siete veces —respondió Jesús—, sino setenta veces siete.” Este pasaje es una guía para cómo debemos tratar nuestras relaciones con otros.

“Toda relación humana que es importante merece que pelees por ella hasta el final”, afirma Danilo Montero. Asimismo, en este vídeo explica hasta cuándo uno debe de intentar salvar su matrimonio y qué acciones se debe tomar al respecto.

Este contenido fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Su presencia

Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios, al comer del árbol prohibido, su primer pensamiento y reacción fue esconderse.

“Cuando soplaba la brisa fresca de la tarde, el hombre  y su esposa oyeron al Señor Dios caminando por el huerto. Así que se escondieron del Señor Dios entre los árboles” Génesis 3:8 (NVT)

Cuando cometemos algún error la primer opción que se nos viene a la mente es esconder las evidencias de nuestra falla o peor aún tratamos de ocultarnos de los demás y de Dios por tristeza, vergüenza o para no asumir nuestra responsabilidad.

Quizás escondernos sea la salida más fácil cuando cometemos un pecado, pero no podemos pensar y engañarnos creyendo que nos haremos invisibles ante Dios y que es posible esconder nuestras fallas.

Sabemos que uno de los atributos de Dios es que es “Omnipresente”, es decir que está en todo lugar y nada pasa desapercibido ante sus ojos.

No podremos ocultarnos para siempre porque el amor de Dios nos alcanzará, donde quiera que vayamos; nos buscará pero no lo hará para condenarnos sino para darnos la oportunidad de arrepentirnos y ser restaurados.

“Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba a la tumba, allí estás tú” Salmos 139:8

Quizás tienes muchas cosas que deseas esconder para no sentirte culpable o avergonzado ante los demás y ante Dios mismo, pero recuerda esta gran verdad “No puedes huir de la presencia de Dios”. No sigas viviendo con la vergüenza y  el temor que no te dejan levantar tu mirada y caminar con esperanza, Él está ahí aunque no lo veas ni lo sientas, su presencia siempre estará contigo.

Por Judith Quisbert

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Si regresas a mí, te restauraré

Esto dice el Señor: “Si regresas a mí te restauraré para que puedas continuar sirviéndome. Si hablas palabras beneficiosas en vez de palabras despreciables, serás mi vocero…” Jeremías 15:19 (NTV)

¿Sientes que estás lejos de Dios? ¿Has fallado tanto que lo único que deseas es la muerte? El Señor te dice: “si tú regresas a mí”, es decir, si tú dejas el pecado, “yo te restauraré el corazón y podrás estar delante de mí”.  No te engañes, cuando estás en pecado estás apartado de Dios, Él no está contigo. Su presencia no está dentro de ti, ni sus bendiciones caerán a tu favor. Es imposible.

Por eso es importante que reconozcas que hay pecado en ti y que necesitas ser restaurado. Esto no significa que lo que hiciste no tendrá consecuencias; sino que, Jesús nunca te dejará ni te abandonará en medio de este proceso. Él te ayudará a salir adelante y vivir para Él.

Dile este día a Jesús: “Señor, estoy aquí delante de ti, agradecido porque tu misericordia me ha alcanzado, lejos de juzgarme me buscas para perdonarme y restaurarme. Hoy te pido perdón por todos mis pecados, perdóname porque me he alejado de ti, acepto que me dejé llevar por los placeres de este mundo y los deseos de mi carne. Reconozco que te necesito porque sin ti no puedo vivir, por eso te pido que me ayudes y restaures. Cambia mi carácter, transforma mis pensamientos y fortalece mi dominio propio. Por favor, tómame en tus manos, quiero que me moldees conforme a tu voluntad. Hoy quiero comenzar de nuevo con tu ayuda, no me dejes, y no me sueltes, cuando yo quiera soltarme no lo permitas, dispongo totalmente mi corazón para que obres libremente. Gracias Señor, porque puedo sentir tu presencia, gracias porque sé que me amas y que terminarás la perfecta obra que un día comenzaste en mí, lo creo en el Nombre Poderoso de Jesús, Amén.”

Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros. Romanos 8:34 (NTV)

Jesús te ama tanto que está intercediendo por ti y no sólo te escogió para que seas salvo, sino que te hizo Su hijo, porque Su amor por ti es grande.

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” 1 Juan 3:1-2

¡Olvida el pasado y empieza a vivir a partir de hoy!

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Un Dios que restaura

Leemos en la Biblia la historia de Manasés, un niño de 12 años que a pesar de su corta edad, tenía la enorme responsabilidad de reinar sobre Jerusalén. La Biblia nos dice que,  a diferencia de su padre Ezequías, Manasés estaba tomando decisiones que iban en contra de la voluntad de Dios y en favor de la idolatría.

Porque él reedificó los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a los baales, e hizo imágenes de Asera, y adoró a todo el ejército de los cielos, y les rindió culto.

Edificó también altares en la casa de Jehová, de la cual había dicho Jehová: En Jerusalén estará mi nombre perpetuamente.

Edificó asimismo altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.

Y pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom; y observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado a adivinaciones, y consultaba a adivinos y encantadores; se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira.

Además de esto puso una imagen fundida que hizo, en la casa de Dios, de la cual había dicho Dios a David y a Salomón su hijo: En esta casa y en Jerusalén, la cual yo elegí sobre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre”

2 Crónicas 33:3-7

En términos modernos podríamos decir que nos encontramos frente a un hijo rebelde, que al momento de tener la oportunidad de reinar, resolvió hacer todo lo contrario a lo que había aprendido de su padre.

Siempre reconocemos el valor del ejemplo en la formación de los hijos y hasta podemos comprender cierta conducta impropia de ellos, cuando son los mismos padres quienes con su obrar están estableciendo un modelo negativo para ser imitado.

Sin embargo este es el caso opuesto, entiendo por lo que nos expresa la Palabra que Manasés tuvo la oportunidad de aprender directamente de un hombre temeroso de Dios como era Ezequías; no obstante su rebeldía y sus ímpetus juveniles lo llevaron a deshacer todo lo que su padre había avanzado en el sentido de terminar con la idolatría.

Entonces por causa de su rebeldía contra Dios, perdió su reinado y fue llevado cautivo, pero recién allí, pudo reconocer que Jehová era Dios y obrar en consecuencia

11 Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.

12 Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.

13 Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.

Finalmente, llegó el tiempo del arrepentimiento y reconoció a Jehová como único Dios. Al hacer esto y quitar todo lo que lo ligaba a adorar otros dioses, Jehová lo restauró a su posición de reinado sobre Jerusalén.

Haberlo sacado del cautiverio ya hubiera sido un precioso milagro, sin embargo, Dios no se quedó ahí. Al ver que Manasés pudo humillarse en su presencia, decidió exaltarlo y restaurarlo a su posición de privilegio.

Esta historia me hace pensar en tantos hijos rebeldes que a la hora de tomar sus propias decisiones, desechan los consejos de los padres o lo que les fue enseñado a través de su educación. Avanzan con ímpetu juvenil con el desparpajo del que cree saberlo todo y a pesar del buen ejemplo recibido, deciden desviarse en sus caminos.

Cuántas historias escuchamos de padres que se preguntan en qué fallé para que me hijo me ignore o ni siquiera tome en cuenta mis consejos. Sin embargo, la historia de Manasés nos muestra que a pesar de la rebeldía y el dolor como consecuencia del pecado, llegó el tiempo de arrepentimiento y la consiguiente restauración para su vida.

Cuántos jóvenes se encuentran atrapados con grillos de drogas, depresión, alcohol, relaciones ilícitas, puestos en angustia como consecuencia de no obedecer la Palabra de Dios y seguir su propio pensamiento. Cuántos hijos están literalmente privados de la libertad, sufriendo y trayendo dolor a familias completas.

Tal como sucedió en la vida de Manasés, la restauración es posible, cuando nos humillamos delante de Dios, nos arrepentimos y cambiamos nuestra conducta con el objetivo de poner nuestra vida en sintonía con la Palabra de Dios.

Padres, no es tiempo ahora de preguntarse o auto culparse por las fallas en la educación, pero sí  de levantarnos a clamar y declarar que la restauración que obró en la vida de Manasés, sea una realidad también para la vida de cada hijo, que por rebeldía ahora se encuentra atrapado en angustia y aflicción.

No es tiempo de desmayar ni desanimarse, por lo cual es necesario perseverar en la oración, creer y clamar por un poderoso milagro de restauración para la vida de tus hijos.

Daniel Zangaro

 

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En solo un instante

El 6 de mayo de 1937, ocurrió uno de los desastres aéreos más grandes del siglo 20.

Un dirigible construido en Alemania llamado “Hindenburg” logró cruzar con éxito el océano Atlántico con 97 personas a bordo. Pero justo cuando conseguirían amarrar la enorme nave de 245 metros de largo (tres veces más largo que un avión Airbus A380), una pequeña llama de fuego se encendió en la cola y terminó por destruir la bestia aérea en menos de 40 segundos.

Recordemos que un dirigible se sostiene en el aire gracias a una enorme cantidad de hidrogeno o helio (gases inflamables), controlado dentro de un globo. En las cantidades apropiadas, pueden ser suficientes para elevar una estructura metálica. Eso sumado a una hélice, un motor y un timón, formaban un extravagante medio aéreo de transporte.

Pero el fatal final del Hindenburg a pocos metros del suelo, hizo que nadie con sentido común quiera subirse otra vez a un aparato similar.

Es increíble pensar cómo una portentosa máquina pudo ser destruida en tan solo 40 segundos. ¿Pueden existir cosas tan grandes pero a la vez tan frágiles que pueden ser  destruidas en un parpadeo?

Pensemos un poco: matrimonio de varios años colapsando por un instante de pasión e infidelidad, ministerios prometedores echados por la borda por un pequeño antojo de pecado, una aparente  e inofensiva dosis de droga eliminando un futuro universitario, un segundo de ira delante de tu hijo para marcarlo toda la vida, etc.

Aunque parezca difícil de asimilar, existen instantes pequeños que pueden llegar a marcar e incluso a destruir algo o a alguien. Seamos claros, ese instante es tan solo el resultado de un descuido muy anterior a la tragedia.

Los científicos que construyeron el Hindenburg, no se percataron de la electricidad estática que podía cargar la nave por la fricción del aire durante un viaje y que podía ser activada al tocar el suelo. Es más, tanta era la seguridad de los constructores de esos dirigibles que hasta habilitaron un área de fumadores. Lo mismo pasa con cualquier persona, por ejemplo; el adulterio no ocurre de un instante a otro, sino que es el resultado de una mente demasiado distraída acariciando el deseo pecaminoso por mucho tiempo antes de consumar sus intenciones.

Comprender esa realidad nos puede ayudar a tener más cuidado con nuestras vidas y con todo aquello que Dios nos ha permitido tener.

“Así pues, el que cree estar firme, tenga cuidado de no caer.” 1 Corintios 10:12 versión Dios Habla Hoy

Ningún instante de ira o pecado, vale la pena lo suficiente para echar a perder la vida, el ministerio, la familia o cualquier proyecto futuro.

Pero si por alguna razón, ya pasaste por esas circunstancias y aún quieres volver en el tiempo para corregir ese pequeño momento que te ha marcado de por vida. Recuerda, Dios tiene el poder de restaurar todo lo que aparentemente esté caído y sin remedio.

“Cuando se corta un árbol, queda aún la esperanza de que retoñe y de que jamás le falten renuevos.” Job 14:7 Versión Dios Habla Hoy

 

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Nuevos tiempos

A veces por la edad o porque hace varios años hemos conocimos a Dios, nos sentimos cansados y agotados, con la impresión de que ya no tenemos nada más para dar. Incluso en nuestro trabajo, familia e iglesia nos sentimos poco útiles, es como si hubiéramos agotado toda nuestra creatividad y ya no tuviéramos mucho que aportar.

En determinados momentos nuestra vida suele verse gris y envejecida; al igual que un águila que tiene que pasar por un tiempo de renovación para seguir viviendo otros 30 o 40 años más y decide irse a una montaña lejana para pasar por un periodo de dolor, nosotros también debemos experimentar este tipo de quebrantamiento si queremos llegar a cumplir el propósito con el cual fuimos creados.

Si estás pasando por un tiempo de cambios nuevos y crees que no encajas en ellos, tal vez debas dejar de enfocarte en el pasado y proyectarte a lo que viene. Piensa cuáles son las plumas, las uñas de las que debes desprenderte para poder llegar a ser la persona que Dios quiere hacer de ti. Pueden ser actitudes, vicios, debilidades o pensamientos conformistas que te atan y ahora no te dejan avanzar.

“El perdona todas tus culpas y sana todas tus enfermedades. El rescata tu vida de la tumba y te colma de amor y de ternura, sacia de bienes tu existencia, y te rejuveneces como un águila” Salmo 103: 3-5

Libérate del pasado y de todos tus complejos, toma tu tiempo de renovación y deja que Dios restaure tus sueños. Hasta que El no de un alto, tú debes continuar luchando.

Solo Dios sabe hasta cuándo viviremos y mientras lo hagamos El quiere usarnos hasta el último minuto de vida.

 

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Restauración

Alfredo era hijo del profesor del instituto botánico de Barcelona en España. Juntos visitaban los numerosos jardines que se pueden hallar en las montañas de Montjuic como voluntarios para ayudar a cuidarlo, pero también lo hacían para admirar lo hermoso de la creación de Dios.

Un día, al visitar uno de esos hermosos huertos, el pequeño niño encontró una flor que estaba algo marchita. Al instante llamó a su padre quien de inmediato la sacó desde la raíz para trasplantarla a una maseta pequeña. La llevaron a  casa para tratar de reanimarla cambiándole la tierra, el abono y sujetándola a un palito que serviría de apoyo para que su frágil rama no terminara de romperse. Para finalizar, la regaron con un poco de agua esperando que el tallo no estuviera demasiado seco para absorber el líquido vital.

Pasaron dos días y parecía que no había resultados.

–          Papá, dijo el niño, ¿por qué no reacciona, acaso ya es demasiado tarde?

–        No Alfredo, respondió su padre, lo que pasa es que es un proceso lento. La raíz necesita absorber todos los componentes necesarios del abono y de la tierra nueva donde ahora está plantada, ella sólo necesita un tiempo para que su tallo, sus hojas y la flor, se hidraten. Solamente debemos tener paciencia.

Para el cuarto día, la flor,  ya había retomado su color normal, sus hojas se abrieron, sus pétalos tenían un color más brillante y hasta se podía sentir una leve fragancia al acercarse. En unas cuantas semanas más, la flor ya no necesitaba el palito y estaba echando raíces. Entonces, Alfredo junto a su padre, la llevaron nuevamente al jardín para que siga creciendo y adornando el lugar.

Las personas que aman la naturaleza y en especial los botánicos, siempre intentan salvar a una planta que está seca o al borde de morir. Para ellos esa es una reacción normal y aunque no intervinieron durante la creación de toda la variedad de flores del mundo, ni se sienten dueños de todas ellas, siempre tratan de salvar  a alguna que lo necesite.

¿Cuánto más lo hará Dios que está en el cielo para con toda su creación que es mucho más que plantas y arbustos?, Él siente un profundo amor por la humanidad. Mateo 6:25-29

Muchas personas se hallan secas y al borde de una muerte espiritual. Algunas padeciendo adicciones a las drogas, al alcohol, sujetas a la pornografía y la masturbación, otras con odio y resentimiento en el corazón, con pensamientos impuros, chismosas, con problemas familiares, económicos, tacañas o despilfarradoras, adúlteras o fornicarias, etc. Cada una con un problema diferente que ha secado su espíritu. Pero al llegar a los pies de Dios, han encontrado la fuerza para salir de esos males que hasta ese punto los esclavizaba.

La restauración es un proceso similar al de la flor que encontró Alfredo, que necesitó de algún tiempo para terminar de absorber el abono y el agua que la ayudaron a revivir. De igual manera, una persona necesita permanecer confiando en Dios, absorbiendo lo que dice su palabra escrita y orando, para que Él actúe en medio del problema.

Jeremías 17:7-8 “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

No importa la situación que te ha tocado vivir y el tiempo de restauración que tengas que enfrentar. Permanecer en Dios es un proceso cuyo fin tiene una victoria asegurada.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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