Albergando Cenizas
CVCLAVOZ – Tiene el placer de presentar uno de los primero artículos enviados por nuestros miembros del CLUB VIP.
En cierta época del año 2011erupcionó un volcán llamado Puyehue. Los daños que produjo este fenómeno natural fueron devastadores; ciudades completas sumidas bajo las cenizas, el día se convirtió en noche para algunas ciudades. Fueron días sumamente difíciles para personas que estuvieron presenciando este hecho. El sur de la provincia de Neuquén, después de haber sido un hermoso jardín verde, se convirtió en uno de los panoramas más grises del mundo. Fue triste, pero real.
Después de 7 largos meses tuve la oportunidad de recorrer parte del suelo cordillerano; y al ir viajando observé que las cumbres de las montañas más altas todavía albergaban cenizas en los desniveles que se encontraba en ellas. Luego de esta pequeña observación me surgió la siguiente pregunta: ¿Quién podrá subir a limpiar esas montañas? Muchas veces el hombre y la mujer son exactamente iguales. Albergamos las cenizas del alma por años, cenizas de rencor, de bronca, cenizas de odio, cenizas sentimentales, cenizas de maldiciones hereditarias, cenizas de malos pensamientos, etcétera, etcétera.
En el Salmo 42:5 se ve plasmado los ruegos de los hijos de Coré que dice lo siguiente: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle”. Estos muchachos no hacían otra cosa que ordenarle a su alma que se aquiete, las cenizas estaban ocupando un lugar muy importante en su interior y esto les llevaba a una desesperación absoluta.
Van a haber momentos en la vida en los cuales nuestro hermoso jardín interior va a comenzar a albergar las cenizas del alma. Quizá lleguemos a estar perdido por tanta obscuridad, en ocasiones no vamos a saber que hacer con las circunstancias de la vida. Pero la única confianza que tenemos que tener es que Él sigue siendo Dios por sobre todas las cosas.
Hoy día se ven las ciudades y los pueblos que fueron afectados por las cenizas y no se puede creer que haya sido para bien; la vegetación de esos lugares es asombrosa.
No te preocupes más porque tu jardín va a volver a reverdecer. En Isaías 29:11 dice lo siguiente: “Porque yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros, pensamientos de paz, y no de mal, para darnos el fin que esperamos”. CVCLAVOZ
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.











