Escuchamos lo que queremos escuchar
CVCLAVOZ – Avanza el siglo XXI. El siglo pasado fue llamado el de las ciencias. Sin embargo, la ciencia no ha logrado crear un instrumento tecnológico como para escuchar con objetividad. O sea, un aparato, o algo parecido, que nos presente clara y nítidamente las distintas “campanas”. Dependemos muchas veces absolutamente de versiones periodísticas a veces no muy fieles o tendenciosas, o de revistas amarillistas, o simplemente de chismes o presuposiciones para basarnos en algo. El avance en las ciencias no ha logrado desarrollar ni siquiera un procedimiento que verifique que realmente es verdad y que no lo es. El ser humano de nuestra época sigue escuchando simplemente lo que quiere escuchar.
Para ilustrar quiero contar una anécdota.
Un día el naturalista Charles Kellogg y su amigo Peter estaban caminando por una calle de Nueva York. Kellogg se detuvo, escuchó por un momento, y le dijo a Peter: “¿Oyes eso?”… Peter preguntó:
“¿Si oigo qué?”.- “Ese grillo que chirrria, cri, cri, cri, cri” – Peter dijo: “¿Qué grillo? ¿Cómo puedes oír un grillo en medio de todos los ruidos que hay aquí en la ciudad?” – “Te lo demostraré”, respondió Kellogg. Le llevó a su amigo hasta una grieta en una muralla cercana. Efectivamente, allí estaba el grillo.
- “Charles, no entiendo cómo puedes escuchar un grillo en medio de todos los ruidos que hay aquí en la ciudad” dijo Peter.
Kellogg sacó una moneda de su bolsillo y la dejó caer al suelo.
Varios transeúntes se dieron vuelta para mirar. – “Ya ves”, dijo el naturalista, “en medio de todo este ruido esa gente puede oír cuando se cae una moneda. Depende de lo que estén acostumbrados a oír sus oídos. Yo estoy habituado a escuchar los sonidos de la naturaleza”.
Aunque no es lo mismo, oír a un grillo, una moneda que cae, a escuchar con atención a lo que una persona o medio está informando, creo que deberíamos acostumbrarnos a estar atentos a la diversidad de versiones. Por un lado debemos ser amplios en saber escuchar no solo lo que nos gusta o nos conviene, sino también debemos interesarnos en los que piensan diferente o que tienen una versión diferente a la nuestra. Creo que con eso lograremos tener un criterio más amplio, aprenderemos nuevas cosas, y también podremos defender posturas claras habiendo escuchado las distintas voces, antes de afirmar algo categóricamente.
Deseo señalar que es deber de todos saber escuchar ampliamente antes de hablar, pero es una obligación para los cristianos, especialmente para los pastores, los comunicadores y otros líderes religiosos que tienen el fin de informar o de afirmar una declaración masivamente.
Hechos 28:27 “Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible; se les han embotado los oídos, y se les han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con los ojos, oirían con los oídos, entenderían con el corazón y se convertirían, y yo los sanaría”.
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El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.



















