Dado que la mayoría de las personas tenemos más de una tarea diaria por hacer, me puse a analizar cómo le hacemos. Yo llamo a nuestros oficios, nuestros sombreros.

Digo, ¡hay gente que tiene tantos sombreros! Son madres, son esposas, son amas de casa, son escritoras, se graduaron en una carrera que tal vez no ejercen, pintan y exponen sus pinturas, y tienen tiempo para todo. Son padres, son hijos, son abogados, son pintores de brocha gorda, son electricistas…

La cuestión es que evidentemente no hacen todo a la vez, porque entonces nada les saldría bien. Solo hay que dedicarle el tiempo necesario a cada cosa. Cuando los nenes duermen, la mami puede pintar o escribir, depende de la tarea que se puso para ese día o la inspiración. Cuando es fin de semana el abogado puede podar la grama, puede cambiar los focos o bombillos de las lámparas, puede pintar un cuarto.

Pero también debemos aprovechar cada oportunidad que Dios nos presenta para hacer Su trabajo, para ganar más almas para Su Reino… y no porque Él las necesite, sino para que ellos no se pierdan. Debemos tener esa pasión por la humanidad. Tenemos que estar en todas partes, además. No piensen que solo tenemos que asociarnos con cristianos, porque entonces, ¿quién les va a contar a quienes no lo son acerca de Jesús?

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Yo soy “caregiver” o “cuidadora” de mi mamá, que tiene noventa y nueve años. También me ocupo de la casa y tengo mi horario de trabajo. En mi trabajo hago diversas tareas: traducciones, registro de mensajes whatsapp, registros de iglesias, escribo blogs, grabo devocionales. También me considero chef, pues preparo la comida para ambas mi mami y yo y soy peluquera, manicurista para ella y especialista en estilos para vestir…de ella, es decir, le busco las combinaciones y todo. Pero de vez en cuando también hago cosas para mi.

Hay que tener un balance. El equilibrio en todo es primordial. Siempre repito que los excesos son malos. Todos. Incluso querer en exceso se puede transformar en algo malo, en una obsesión.

Por tanto, usemos los sombreros que nos ha asignado nuestro Padre Celestial y dediquemos a cada tarea el tiempo necesario sin olvidarnos de quien nos creó. Que Él sea lo primero que viene a nuestra mente al despertar y antes de acostarnos. Antes de cada decisión que debamos tomar y antes de cada palabra que vayamos a decir. Él primero y luego lo demás irá acompañado de Su bendición.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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