El comportamiento de los mentirosos (as) puede llevar una carga psicológica muy pesada. Decir mentiras está asociado con comportamientos y efectos físicos muy variados. Se dice que mentir puede acelerar el corazón y subir la presión, aparte de subir los niveles de cortisol en la sangre. Los altos niveles de cortisol pueden bajar las defensas.

Un estudio de 110 adultos realizado en Francia, dio como resultado que cuando redujeron el número de mentiras que dijeron, tuvieron menores episodios de dolores de cabeza e infecciones en las amígdalas, comparados con los que continuaron diciendo el mismo número de mentiras durante un período de diez semanas.

Hay personas que están muy acostumbradas a mentir y puede que no les haga diferencia en su corazón, o no noten los estragos físicos, pero sicológicamente se puede convertir en adicción a mentir. Pienso que la persona mentirosa tiene un alto grado de inseguridad, y al mentir ¡siente que es mejor que los demás que no tenemos la capacidad de darnos cuenta que está mintiendo!

Siempre están los que dicen “mentiras blancas para bien”. Como decirle a una amiga que su peinado le queda muy bien cuando en realidad no te gustó, pero no la quieres hacer sentir mal. En realidad es preferible no decir nada que mentir. A la larga, mentira es mentira. Cualquier mentira tiene al final algún tipo de repercusión y sobre todo, si somos cristianos, sabemos que ante los ojos de Dios, mentir es detestable para Él, al igual a cualquier otro pecado.

Decir la verdad siempre es mejor. A mí se me hace estresante ver gente mintiendo, porque la mentira se va convirtiendo como en un rollo que se va enredando y va creciendo como bolita de nieve lanzada por una montaña nevada hacia abajo. Quienes se pasan la vida mintiendo, luego se olvidan de lo que dijeron y tienen que estar siempre pensando cuando van a hablar si ya dijeron lo contrario o no. ¡Es terrible! ¡Qué estrés!

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Jesús dijo que “la verdad los hará libres” y es cierto. Y luego dijo que el que peca es esclavo del pecado, para aclarar lo de la liberación por la verdad. No hay mejor cosa que ir con la verdad. Más aún cuando hemos cometido un error que trae consecuencias, porque hay quienes por esa razón quieren tapar o esconder el suceso, pero al reconocer la falta, ya uno se libera y puede disculparse o remediar el daño hecho.

Siempre le dije a mis hijas que prefería que me dijeran la verdad, así fuera algo que me molestara, a que me mintieran. Porque otra cosa que siempre he dicho, es que la mentira tiene patas cortas y siempre se alcanza, siempre se llega a saber la verdad, tarde o temprano y mientras más tiempo ha pasado, más consecuencias puede haber traído.

En Juan 8:44 al hablar de las mentiras se refieren al diablo. Dicen que es el padre de las mentiras. Así que acerquémonos más a Jesús y dejemos de mentir.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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3 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo es preferible decir siempre la verdad porque tarde o temprano las mentiras se descubren y siempre traen problemas

  2. Así es! Importante tema para reflexionar. Y me llama la atención q no se habla mucho sobre este pecado o no con tanta fuerza como lo hacen con otros. No hay pecado mayor q otro. Hay q tener cuidado de no predicar solo lo que conviene. Gracias. Dios te continúe bendiciendo!

  3. Elluz Peraza

    Gracias a mis fieles seguidoras.

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