El virus de Zika es un virus emergente transmitido por mosquitos que se identificó por vez primera en Uganda en 1947 en macacos (monos) de la India a través de una red de monitoreo de la fiebre amarilla selvática. Posteriormente, en 1952, se identificó en el ser humano en Uganda y la República Unida de Tanzanía. Se han registrado brotes de enfermedad por este virus en África, las Américas, Asia y el Pacífico. El nivel de alerta es extremadamente alto. El agente, similar al del dengue, puede provocar el síndrome de Guillain-Barré (un trastorno neurológico que causa debilidad, pérdida de reflejos, entumecimiento, dolor y visión borrosa, entre otros síntomas) y microcefalia (desarrollo anormal del cráneo y el cerebro) en bebés y fetos.

Es impresionante cómo se está propagando el virus, que aún está en etapa de investigación.

En el 2013 brotó en la Polineasia francesa y en el 2015 en Brasil, Colombia y África, pero desde entonces está teniendo una rápida expansión en el mundo.

Para evitar las picaduras conviene usar repelentes de insectos con regularidad, ponerse ropa (preferiblemente de colores claros) que cubra al máximo el cuerpo, utilizar barreras físicas como pantallas de tela metálica en puertas y si fuera necesario usar protección personal adicional, como mosquiteros para cubrir las camas donde van a dormir. También es sumamente importante vaciar, limpiar o cubrir regularmente los contenedores que puedan acumular agua, como cubos, barriles y macetas.

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Y tratar de eliminar otros posibles criaderos de mosquitos, neumáticos usados y canalones o cualquier adorno o fuente en los patios que retengan agua. Las comunidades deben apoyar los esfuerzos del gobierno local para reducir la densidad de mosquitos en su localidad.

Hay que prestar especial atención y ayuda a quienes no pueden protegerse adecuadamente por si solos, como los niños, los enfermos y los ancianos.

Las autoridades sanitarias también están tomando medidas de fumigación para ayudar a erradicar los mosquitos.

La Organización Mundial de la Salud está proporcionando capacitación sobre la gestión clínica, el diagnóstico y el control del virus y han elaborado recomendaciones para la atención y el seguimiento de las personas infectadas por el virus en colaboración con expertos y otros organismos de salud.

Ahora te incluyo un repelente natural que puedes hacer fácilmente:

Ingredientes: 1 litro de agua y haces una infusión con 30 clavos de olor o clavos de especias. Luego lo mezclas con champú de bebé hasta lograr una crema consistente. Esa la puedes aplicar a toda la piel que vaya a estar expuesta a los insectos voladores.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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