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Tiempo de lectura: 2 minutos

Las palabras muchas veces pueden determinar un objetivo inconcluso pero nuestros hechos determinan lo que realmente somos y lo que cargamos dentro de nosotros.

Quizá en ocasiones anhelamos muy en el fondo de nuestro ser cumplir aquello que nos hemos propuesto, y una y mil veces pensamos en la manera correcta de lograrlo; pensamos tal vez en cómo quedar bien delante de nuestros jefes, en tener las mejores palabras al frente de nuestra familia; encajar en una sociedad que va muy ligada al perfeccionismo y sin pensarlo nos vamos volviendo en esclavos de esos ideales.

Sé que tú y yo hemos pensado más en el bienestar de aquellos que tenemos a nuestro alrededor que en el de nosotros mismos, y aclaro esto no está mal; pero lo que sí puede llegar a ser un arma de doble filo es descuidar nuestra propia vida.

Supongamos que eres una persona entregada al servicio, te apasiona ver sonrisas en los rostros de los demás, luchas día y noche por cumplir las promesas que les has hecho a otros, tu meta al despertar es verte bien, sentirte bien obrando a favor de los demás y lo mejor de todo es que sueñas y vives por los anhelos de aquellos que tienes a tu alrededor.

Pero cuando llegas a casa ves en el espejo un rostro triste, posiblemente ves frustración de no lograr aquello que te habías prometido hace algunos días, meses o más triste aún años, ves desespero por no tener lo que quisiste desde tu infancia y una vez más estás allí viviendo algo que nunca fue tu propósito.

3 consejos básicos para que seas tu prioridad

Hoy es un día especial para que tu mismo o tú misma seas tu prioridad; es por eso que quiero compartirte tres consejos básicos para cumplir aquellas promesas que te habías hecho; y esta vez te apasione luchar por ver tu sonrisa en el espejo diciendo: «Soy #MásQuePalabras».

  • Aprende a decir no: Esto te llevará a valorar tu tiempo y no planificarán tu vida sino que tú mismo la planificas.
  • Prométete aquello que puedes cumplir: Recuerda que cada meta es progresiva, no puedes ver resultados de un día para otro. Todo toma su tiempo, así que sé muy objetivo con lo que te prometes.
  • Dispón tu corazón al cambio: Una vez hayas planificado lo que quieres, entrégale tus planes al Señor para que sea solamente Él direccionando cada uno de tus pasos; de seguro que los resultados serán increíbles.

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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