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Tiempo de lectura: 2 minutos
Una de las cualidades que más resaltan de Jesús es su amor y compasión por los demás. En varios pasajes de la Biblia vemos que Él fue compasivo con personas que eran rechazadas por los demás. Y puesto que como cristianos fuimos llamados a imitar el ejemplo de Jesús, debemos vivir #DejandoSuHuella en todas nuestras acciones.

Para mostrar compasión como Jesús debemos examinar sus obras. Hay una historia en particular que se encuentra en Marcos 1:40-45.

En dicha ocasión, un hombre que sufría de lepra se acercó a Jesús en busca de sanidad. En aquella época, la gente que tenía esta enfermedad era excluida de la sociedad; nadie se acercaba a ellos y mucho menos los tocaban. El dolor que estos enfermos tenían no solo era por su mal, sino también por el trato que recibían de otros. Al ver el caso de este hombre, Jesús actuó con compasión e hizo algo que podemos aplicar hasta la actualidad.

Cómo mostrar compasión como Jesús

Alcanzando

Jesús tuvo compasión de él, así que extendió la mano

Marcos 1:41 (RVC)

La compasión comienza cuando exteriorizamos el deseo de alcanzar a otros. La primera acción de Jesús hacia el hombre fue extenderle la mano; parece un simple gesto, pero dice mucho puesto que en ese tiempo existía un estigma contra la los enfermos de lepra.

De igual manera, nosotros debemos ser productivos y salir de nuestra zona de confort, sin miedo a lo que dirán otros, con el fin de mostrar compasión a quienes lo necesitan. Este acto es un desprendimiento de los prejuicios que nos permite demostrar el amor de Dios.

Tocando

Movido a compasión, Jesús extendió la mano y tocó al hombre

Marcos 1:41 (NVI)

Es probable que las personas se escandalizaran cuando Jesús tocó al enfermo de lepra. Cuando uno de estos pacientes adquiría la enfermedad, nadie, absolutamente nadie, podía tocarlos. Por lo tanto, Jesús rompió una de las reglas sociales con el único fin de mostrar compasión.

A través de esta acción, Jesús nos enseña que debemos tocar las vidas de las personas con gestos y medidas que demuestren que ni nuestros temores, dudas, prejuicios, orgullo o costumbres deben interponerse cuando se trata de la compasión.

Ser misericordiosos es un acto de desprendimiento, y Jesús nos enseñó que no debemos limitarlo a las personas que conocemos o creemos que son dignas de compasión, sino que debe ser para todos por igual.

Hablando y actuando

Jesús tuvo compasión del enfermo, extendió la mano, lo tocó y le dijo:

—¡Quiero hacerlo! ¡Ya estás sano!

De inmediato, aquel hombre quedó completamente sano.

Marcos 1:41-42 (TLA)

Jesús estuvo dispuesto a hablar con alguien a quien todos trataban como si no existiera. Él le dio validez al hombre enfermo y también fue un vehículo de esperanza; no solo le dijo que quería ayudarlo, sino que hizo que sus palabras fueran efectivas.

Una forma de mostrar compasión como Jesús es siendo portavoces de Su Palabra para aquellos que están en busca de alivio. Pero no debemos quedarnos solo con palabras, sino que nuestros hechos también deben ir acorde a lo que decimos, y así no solo hablar de compasión, sino actuar con compasión.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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