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Tiempo de lectura: 2 minutos

En estos últimos años se ha visto un creciente movimiento de espiritualidad alrededor del mundo. Prácticas que antes se hacían solo en ciertas culturas, hoy han cruzado las fronteras y se han hecho populares en todos los países. Esto es una muestra de la necesidad del ser humano por buscar la paz y llenar sus vacíos existenciales, pero también es una señal que debe ponernos en alerta.

Una práctica que es ampliamente publicitada por distintos medios es la meditación. Muchos afirman que el vaciar nuestra mente de toda clase de pensamientos tiene múltiples beneficios, no solo personales sino también para los que nos rodean. Esto puede sonar prometedor y saludable en teoría; sin embargo, va en contra de lo que se enseña en la Biblia.

La Biblia y la meditación

La Biblia no está en contra de la meditación; de hecho, la promueve. Pero el tipo de meditación al cual se refiere no requiere vaciar la mente, sino llenarla con la ley de Dios, su Palabra y sus hechos (Salmos 77:12, 143:5, 63:6, 119:97).

Las prácticas modernas de meditación refieren que uno debe dejar la mente en blanco, pero como cristianos, la meditación debe llevarnos a cubrir nuestra mente y pensamientos con la Biblia. Y aunque algunos argumentan que para escuchar a Dios es mejor una mente vacía, no hay sustento bíblico que apoye esta afirmación. Para oír a Dios no necesitas librarte de todos tus pensamientos, sino ocuparla con Su Palabra.

Por otra parte, la meditación en la Biblia no requiere una postura del cuerpo, sino más bien una disposición del corazón. Tampoco requiere la repetición de una palabra o frase, ni el control de la respiración. La Biblia dice que debemos meditar en la Palabra de Dios en cada instante de nuestro día:

Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Josué 1:8 (RVR1960)

El problema con dejar la mente en blanco

El verdadero problema con las prácticas como dejar la mente en blanco o la meditación es que nos aleja de Dios. Esto se debe a que conducen a las personas a creer que son dueñas de su propio bienestar; y por lo tanto, de su propia salvación. Inducen a creer que no hay vida más allá de la muerte y que lo único que importa es su felicidad en la Tierra; no obstante, Dios nos diseñó para ser pasajeros en este mundo y podamos disfrutar la eternidad con Él.

Un cristiano no debe dejar su mente en blanco, sino llenarla con la Palabra de Dios; y siempre buscar a Jesús como su fuente de paz y descanso, pues solo Él puede darla como ninguno otro:

Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma.

Mateo 11:28-29 (NTV)

Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.

Juan 14:27 (NTV)

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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