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Tiempo de lectura: 2 minutos

A la gran mayoría de los cristianos les encantaría que Dios contestara a todas sus peticiones con un ≪sí, está hecho≫. La vida sería mucho más fácil, ¿no? Parece razonable y hasta lógico pensar que, si Dios contestara con un ≪sí≫ cada vez que lo necesitas o deseas, serías más felices. A veces llegas a pensar que, si tuvieras el poder de Dios para resolver conflictos, no existiría el mal ni el sufrimiento.

Como creyentes fallamos muchas veces depositando nuestra confianza en el ≪sí≫ de Dios, pero no en Dios mismo.

¿Qué sucede en tu vida cuando Dios te contesta con un ≪no≫? ¿Cuestionas su sabiduría? ¿Aceptas con humildad? ¿Decides hacer que las cosas pasen aún después de que Dios te dijo que no? La forma como respondes a la decisión de Dios demuestra cómo esta tu fe y tu relación con Dios.

El ejemplo del hijo mayor en la parábola del hijo pródigo

El Padre, quien representa a Dios, tomó la decisión de recibir nuevamente en la familia al hijo menor después que este malgastó su parte de la herencia. ¿Cuál fue la reacción del hijo mayor? Se molestó. No le interesaba su hermano que ya daban por muerto. Tampoco le interesaba su padre, quien en el contexto de la sociedad de Jesús era incuestionable e irrefutable. ¿Qué llevó al hijo mayor a comportarse así? Su amor por las bendiciones del padre. Este hijo mayor obedecía a su padre porque quería recibir las cosas del padre. Su herencia.

El padre al decidir recibir al hijo menor, le estaba diciendo en otras palabras a su hijo mayor que por más que el pidiera que no se recibiera a su hermano, la decisión estaba tomada: la respuesta era ≪no≫. Esto mostró el verdadero carácter del hijo mayor: rebeldía.

Ten cuidado de no ser como ese hijo mayor. Todos pensamos que no somos como él. Pero te pregunto: ¿Cómo reaccionas cuando Dios te dice que no? Tal vez tengas alguna incomodidad con aceptar y entender que un ≪no≫ de Dios, también es una respuesta a tus peticiones. 

Si Dios va a decir lo que entiende es mejor, ¿para qué orar?

El propósito de la oración nunca ha sido cambiar la voluntad de Dios a la nuestra. Martin Lutero, el gran reformador dijo una vez:

La oración no es para cambiar los planes de Dios. Es para confiar y descansar en Su soberana voluntad.

La oración nos acerca a Dios y su corazón. Nos ayuda a conocerlo mejor. Nos permite comunicarnos con Dios como lo haríamos con un amigo o familiar.

En Marcos 14:36 dice la Biblia que Jesús oró en el jardín del Getsemaní y pidió a Dios que no le permitiera pasar por ese sufrimiento; pero acto seguido se sometió al Padre sabiendo que la respuesta era ≪no≫.

Entonces, ¿mi oración siempre será contestada con un ≪sí≫ de Dios?

Recuerda que Dios en la Biblia enseña que el sufrimiento no es el fin de las cosas sino el proceso por el cual Dios pule para mejorar. Jesús es el máximo ejemplo.

Tanto la fe como la oración no niegan la circunstancia que estás viviendo; pero sí te ayudarán a seguir confiando en Dios y su poder para salvar aun en medio del dolor que te pueda causar el recibir un ≪no≫ como respuesta. Confía en Dios, Él sabe lo que es mejor para ti.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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