“Entonces David consultó de nuevo al Señor, y el Señor le contestó: Ponte en marcha hacia Queilá, pues yo pondré en tus manos a los filisteos. David y sus hombres se pusieron en marcha hacia Queilá, y allí lucharon contra los filisteos, y los derrotaron por completo y se apoderaron de sus ganados. De esa manera salvó David a los habitantes de Queilá.”1 Samuel 23:4-5

David considerado un joven conforme al corazón de Dios, siendo rey y con todo su poder podía consultar a sus consejeros para tomar decisiones o para planificar los ataques al enemigo, pero no fue así, él siempre consultaba a Dios. Los soldados de su ejército estaban temerosos por enfrentarse al poderoso ejército de los filisteos, pero no así David porque su seguridad estaba en Dios.

Seamos sabios en recurrir a Dios siempre que necesitemos tomar decisiones. David consultó a Dios y entonces fue Él quien peleó por David y su ejército para darles la victoria. Cuando tomamos la misma actitud, invitamos al Señor a que tome el control de nuestros problemas o situaciones las cuales no podemos resolver. Es entonces cuando Él sale a pelar por nosotros para darnos la victoria.

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Por Cristhian Castillo

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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