“Tú eres mi refugio; tú me libras del peligro, por eso, con voz fuerte, canto y festejo mi liberación” Salmos 32:7 TLA

Nunca olvidaré. En un campamento al que fui recientemente me llamó la atención el canto de las niñas que alababan a Dios con un corazón puro. En ese lugar solo iluminado por una fogata, se sentía de manera indudable la presencia de Dios. Al ver como las niñas cantaban a Dios con esa pureza y sinceridad propia de la edad, todos los adultos comenzamos a adorar a Dios imitando la pasión y fervor de las más jóvenes.  Si hoy las dificultades que han hecho perder esa sonrisa, has como estas niñas corre a Dios y reconoce que Él te ama y te protege.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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