“No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses.” Éxodo 20:4-5 (NTV)

Para Moisés, la obediencia a Dios era lo más importante, por eso cuando vio al pueblo de Israel adorando un becerro de oro, lo destruyó, sin importar lo que ellos pudieran opinar. Porque para Moisés era más importante agradar a Dios antes que a los hombres.

La mejor  adoración no es la que sale de nuestros labios, ni de nuestras palmas. La mejor adoración es la obediencia a las instrucciones que Dios nos da.

Si El nos pide que perdonemos o que ayudemos a alguien que nos hizo daño, pues hagámoslo, recuerda que ser obediente es nuestra mejor adoración.

 

Por Cristhian Castillo

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El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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