Otro año marca nuestra madurez en nuestra relación con Dios. Con cada año que pasa, debemos aprender más de la Biblia y seguir la voz de Dios. Como todo lo demás, eso toma tiempo, consistencia, y motivación para continuar creciendo. Este año debemos empezarlo en total rendición a Dios, entregándole a Dios nuestros preocupaciones, nuestras tristezas, y nuestras dudas.

Puedes hacer esto comenzando por las preocupaciones. La Biblia habla de este tema varias veces. La preocupación nos trae muchas pensamientos que no siempre son ciertos y pueden ser desastrosos a nuestros patrones de pensamiento. Eso es algo con lo que yo personalmente lucho.

Una vez me enfrenté a una situación en la que un amigo cercano no respondió a mis llamadas durante varios días, y pensé que había hecho algo mal y estaba molesto conmigo, así que le envié un mensaje de texto para resolverlo. Hice lo correcto al intentar a comunicarme con él y preguntarle si hubo un problema entre nosotros, pero mi defecto estuvo en mi preocupación después de enviar el mensaje de texto. Resultó que el teléfono de esa persona estaba siendo reparado y perdió todos sus contactos. Pasé todos esos días preocupándome y molesta conmigo misma por nada. 

No asumes ni intentes predecir lo que ocurrirá. Pregúntale a Dios qué sería mejor, hazlo, pídele a Dios que te dé paz y déjalo ir.

El segundo paso es cambiar tus penas por alegría. Es fácil sentir tristeza y contar todas las cosas que no nos gustan, pero trata de contar tus bendiciones. Haz esto ahora mismo. Piensa en todas las cosas básicas que tienes en tu vida que otros desearían tener: Dios, una familia, un hogar, amigos, una educación, duchas con agua caliente y comida. Ahora piensa en las bendiciones más complejas, como cuando Dios te sacó de un valle muy profundo. Dios continúa apoyándote y eres más bendecido de lo que piensas. Cuenta lo que tienes, no lo que te falta tener. Dios proveerá tus necesidades. Él tiene tu futuro planeado y tiene un gran plan que no comprenderás. Dios es ese que decidió formarte. Tenía planes para ti desde el principio. Recuerda eso siempre que tengas dudas. Dios te ama, no hay duda al respecto y Él, el Creador del complejo cuerpo y cerebro humano, no te olvida.

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Déjalo ir y deja que Dios sea el que maneje tu vida a partir de este año.

«Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas. » (Mateo 6:34 NVI)

«La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden. » (Juan 14:27 NVI)

«Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.» (Mateo 28-30 NVI)

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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