Todos conocen las marcas Nike, Rolex, Michael Kors, Apple y Adidas. Son las principales marcas que a cualquier consumidor le encantaría tener. Sí, en su mayor parte, tienen mucha calidad, pero esa no es la razón por la que queremos comprar sus productos. Todos ellos tienen un logotipo, por lo tanto, todos sabrán quién de donde viene el producto. Piensa, ¿a dónde voy con esto? Piensa en esto: ¿por qué todos suelen comprarlos? Porque están de moda. Si otras personas de nuestra edad nos ven usando cosas que consideran baratas o algo que no sea de una marca popular, se burlan de nosotros. Pero algo que tenemos que darnos cuenta es que las personas que piensan así son materialistas. Se preocupan por esas cosas porque creen que esos materiales determinan su estatus. Esto es triste porque hacen que esas cosas los definan. 

El materialismo es uno de los problemas más comunes en nuestras vidas como adolescentes. Hay mucha presión al comprar un determinado objeto debido al mensaje que envía a otros. Nos aseguramos de comprar algo que nos hace parecer los demás. Esto nos lleva a gastar dinero en cosas que realmente no necesitamos o usamos. Eventualmente, llegamos a un punto en el que tenemos tanta basura que nos preguntamos por qué gastamos dinero en esas cosas.

Es muy común acumular cosas que usamos con frecuencia y cosas que ni siquiera sabíamos que las poseíamos. Algunos los necesitamos, otros no. Un desafío que te propongo es pensar en 20 objetos que te pertenecen y usas día a día. ¿Fue difícil no? Estoy segura de que usas menos de 20 objetos en un día. Imagina que solo podrías usar esas mismas cosas por el resto de tu vida. No tendrías nada acumulado, solo tendrías cosas esenciales.
La cuestión es que cuando tenemos la oportunidad de obtener algo, pasa algún tiempo y nos aburrimos. Luego buscamos otra cosa que nos hace “felices”. El ciclo sigue así y seguimos compramos cosas hasta que realizamos que tenemos que deshacernos de muchos productos. 

En ese ciclo llegamos a un punto en el que creemos que estas cosas nos traen felicidad. Pero es por eso que debemos despertarnos y darnos cuenta de que es un ciclo por una razón. No traen verdadera felicidad porque para ser feliz, uno debe estar contento. Si alguien está realmente contento, no necesitarían encontrar algo nuevo para reemplazar lo que tienen en ese momento. ¡No busques la felicidad temporal, busca la verdadera felicidad eterna!

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El dinero es lo que nos hace posible obtener lo que deseamos. El propio dinero no tiene ningún valor, pero si tienes mucho dinero, puedes comprar lo que quieras. El dinero nos puede dar mucho, pero no puede comprarnos la verdadera felicidad. Mucha gente podrá decir lo contrario, pero mira a todas las personas que tienen mucho dinero y caen en las drogas, problemas del alcohol, y adición al sexo. Si fueran felices, esas cosas no les sucederían. Pero como buscan a esas cosas es evidente que no están felices, ellos los usan porque les da la ilusión que están contentos. Pero tan pronto como están sobrios, sus sentimientos vuelven. Sienten ese vacío que nada lo puede llenar. Ese algo que están perdiendo es el amor de Dios. Es la única cosa verdadera que satisface, no lo que compran.

Así que queridos hermanos cristianos, no dejen que el materialismo los consuma. Recuerden que Dios es quien nos llena con una eterna felicidad, incluso cuando caminamos en el valle de la sombra de la muerte.

Versículos de la Biblia acerca el materialismo

Mateo 6:19-20: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.” (NVI)

2 Corintios 4:18: “Así que no nos fijamos en lo visible, sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no se ve es eterno.” (NVI) 

1 Timoteo 6:17: “A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos.” (NVI)
Eclesiastés 5:10: “Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente. ¡También esto es absurdo!” (NVI)

La próxima vez que compres algo, hazte estas preguntas: “¿Estoy comprando esto para obtener la aprobación de los demás?” y “¿Y realmente usaré esto?”

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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