Cuántas veces nos encontramos en situaciones en la vida, donde sabemos que lo que sucede no es justo o no está bien; y estamos seguros que deberíamos hacer algo al respecto pero no podemos ni debemos porque no nos corresponde. Y si estamos en una posición que dejaría ver que sí nos corresponde, hay múltiples causas o razones, (en este caso no hablo de excusas) por las que sentimos que no debemos o no podemos hacer nada al respecto. Eso pensamos, pero sí podemos y debemos orar por ello.

Hace muchos años, cuando trabajaba yo en el canal 8, que era el canal del estado en Venezuela, el canal del gobierno, había un afiche en el departamento de maquillaje con tres monos pequeños. Uno estaba haciendo una travesura, otro lo estaba mirando y el otro miraba hacia otra parte, es decir, ni se daba cuenta. No podemos encerrar a todas las personalidades tan complejas en tres categorías, pero si es cierto que en el ser humano, hay los que hacen pasar las cosas, hay los que las miran pasar y no hacen nada y hay los que se preguntan ¿qué pasó?

Y aunque a mí personalmente muchas veces me ha ido mejor en la posición de ¿qué pasó? ¡Ay, no me di cuenta! Ha habido muchos momentos en mi vida en que he logrado que pasen cosas, me he plantado ante injusticias y se ha sabido y se ha hecho algo al respecto.

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Al estar ante casos en los que nadie ha hecho nada, he buscado las razones y he sacado conclusiones. Hay situaciones tan complejas, muchas veces de costumbres de tantos años, que querer cambiar requiere de mucha valentía, de gran convicción y de un respaldo en oración, aparte de apoyo moral, todos imprescindibles. Tratar una sola persona de hacer un cambio en algo que tiene raíces de años e involucra a muchos, es como querer meter el océano en un contenedor que no tiene las dimensiones del mar.

Son esas situaciones donde muchos nos podemos sentir “de manos atadas”. Cuando me siento así, me rindo una vez más ante Dios, y con mis manos atadas, le digo: “es tuyo Padre, lo pongo en tus manos y que se haga tu voluntad”.

 

 


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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