“Un poco más de Biblia, menos Prozac y más lectura apropiada”

(El autor de este blog en el artículo Un universo aparte)

Lou Marinoff escribió Más Platón y menos Prozac. Propone que un conocimiento más cercano de la filosofía puede ayudar a la sanidad de patologías individuales y sociales.

Prozac es el nombre comercial de la fluoxetina, un medicamento lanzado al mercado hace casi medio siglo y que se considera muy efectivo para tratar la depresión.

En el artículo Un universo aparte parafraseé el título poniendo más Biblia y más lectura apropiada. ¿Puede la sabiduría de los textos clásicos ayudar a superar la ansiedad producida por la velocidad del tiempo y la obsesión del éxito?

Tuve un maestro que solía decir: “En la Biblia está todo lo necesario para el conocimiento de lo que está bien y lo que está mal.” Quería significar que una comprensión adecuada del texto orientaría a las personas a saber cómo debían vivir.

Y eso no sólo ocurre con la Biblia. Si uno leyera menos libros de autoayuda y más textos de la literatura universal aprendería mucho acerca de la condición humana, sus desafíos y problemas y los caminos para enfrentarlos.

¡Cuánta gente va de conferencia en conferencia, de libro en libro, de técnica en técnica para obtener una vida más plena! Les obsesiona la idea de la solución definitiva con el método perfecto en cinco pasos.

La profundidad. Eso es lo que la presente generación no parece entender. La profundidad, el pensamiento, el análisis, la reflexión, la consideración meditada de las cosas. Eso es lo que aporta tranquilidad y perspectiva.

Me abruma la cantidad de gente que busca consejo, ayuda, orientación, amparo que en la práctica no tiene necesidades apremiantes como un refugiado sirio, una familia que vive en un basural de Calcuta o una mujer que recoge cartones en la noche sudamericana.

Lou Marinoff reflexiona en su libro que la sociedad de la abundancia ha saturado la vida de cosas pero no ha resuelto el dilema de la existencia. La gente continua abrumada por el miedo, la culpa, el desasosiego, el tedio.

En contraste, la gente víctima del hambre, del peligro de muerte, del desarraigo de la tierra no se puede dar ese lujo. La única meta posible es vivir otro día. Están obligados a pensar en lo importante.

Tal vez sea hora de acudir de una vez por todas a lo importante.

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