Expresiones que documentan distintas instancias del hablante – imaginario o real, a estas alturas ya no interesa mucho. Imitación de los estados de la mensajería instantánea y de la red social, las pasamos a detallar como un inesperado ejercicio de la imaginación y fiel registro de los devaneos de un hombre en busca de sentido.

La absoluta importancia del café con leche y las tostadas con mermelada de duraznos entre las ocho y las nueve de la mañana, sea en Amélie o Susana Marzola. El cubrecama de hilo que compré en Termas de Río Hondo para cubrirme las rodillas mientras trabajo en la noche en estos implacables días de frío. La clase de teología los lunes a la noche con Eliana vía Zoom y la asombrosa revelación de emeth y el hesed. La caminata anti estrés por el parque frente a mi casa, detrás de la estación del tren.

El progresivo desguace de los bultos de la ingrata memoria que se ponen en una bolsa de consorcio y se donan a los buscadores de tesoros extraños y antigüedades diversas. Las ficciones de los sueños con sus espesos argumentos y sus escenas surrealistas que se volatilizan en el instante mismo del despertar. Las antiguas ganas de no tener más ganas que entran en ruta de colisión con las ganas de tener ganas que a veces emergen especialmente a la medianoche. La loca búsqueda del Santo Grial de la paz – loca porque si existiera sería un solo Grial y ya estaría secuestrado por algún viajero o alguna viajera que tuvo la fortuna o la viveza de llegar antes.

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La cámara fotográfica Canon Rebel EOS 6i. El caloventor para abrigar un poco la pieza. El pago de la factura del gas. Las seis tacitas de café de cerámica blanca que se pueden poner en el microondas. Los inciensos y sahumerios de Nag Champa que aportan una nota exótica a la habitación. El abrigo de Go North de doble acolchado. El colador de aluminio que resuelve los profundos problemas que se suscitan al cocer unas manzanas y unos tallarines.

La soledad asistida, los martes en blanco, los nuevos viernes sociales, el puré de calabaza, la noche recostada al lado derecho, la marea de la duda, las Ficciones de Borges (otra vez!), una libretita para anotar los gastos diarios, el suplemento Ideas de La Nación  y un nuevo proyecto de Instituto de Estudios Latinoamericanos.

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