(Una de las cosas que aprecio de este espacio es la libertad de que dispongo en cuanto a los temas. En pleno uso de esa facultad hoy les ofrezco unas ideas absolutamente ajenas al medio en que me encuentro. Por eso advierto que esta nota es apta sólo para gente sensible a “otra” música.

Una vez – o dos – escribí que toda la música que me gusta, que sigo y que escucho no es más que una serie de notas pie de Samba pa’ ti de Carlos Santana.

Algunas precisiones son necesarias. La primera es que no es desconocido para mis amigos y colegas que, salvo pocas excepciones, prácticamente no escucho la música que emiten los medios cristianos. Las razones deben quedar en evidencia para quienes leen habitualmente este blog.

La segunda es que eso de notas al pie es una bastante inapropiada copia de una afirmación de Alfred North Whitehead, uno de los mejores exponentes de la llamada filosofía de proceso: “Toda la filosofía occidental es una serie de notas a pie de página de la filosofía platónica”.

Finalmente, sobre gustos de música no es posible escribir nada excepto cuestiones personales que están muy lejos de constituir pensamiento universal.

Samba pa’ ti es un clásico que me atrapó cuando era adolescente y nunca más me dejó. No me importa en realidad lo que piense la gente respecto de tal música. Espero que el sentimiento sea mutuo.

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Algunas personas podrían decir que me equivoco. Que es mejor Comfortably Numb, o Wild Horses o Stairway to Heaven. No los contradigo en modo alguno.

El impacto profundo, la sugestión de un mundo imaginario donde son proyectados todos los sentimientos que nada ni nadie pudo interpretar, la cadencia que se va transformando en un reclamo visceral y finalmente violento, todo eso y más constituye el anclaje que ha hecho de este tema mi música de cabecera.

Escucho otra música por cierto. Pero para celebrar un momento especial en la boda de mi hija Cristina, o en un sensible homenaje en mi cumpleaños, incluso como tema de fondo para mi inevitable futuro funeral, no hay otra pieza instrumental que yo quisiera.

Samba pa’ ti tiene el sonido que me imagino tiene mi pensamiento, mi corazón y mis emociones en ciertos momentos. En otros, prefiero leer el diario, algún libro de literatura francesa o salir a tomar un café con leche a Amélie.

Cosas de uno no más…

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