Yo seré la última. Nadia Murad.

Sabactani. Eliana Valzura

No hay silencio que no termine. Ingrid Betancourt.

Estupor y temblores. Amélie Nothomb.

El cuento de la criada. Margaret Atwood.

Chicas bailarinas. Margaret Atwood.

La vejez. Simone de Beauvoir.

Memorias de una joven formal. Simone de Beauvoir.

Mi vida junto a Pablo Neruda. Matilde Urrutia

El corazón del tártaro. Rosa Montero.

La ridícula idea de no volver a verte. Rosa Montero.

La casa de los espíritus. Isabel Allende.

La lista que precede es una parte de los muchos libros leídos que han sido escritos por mujeres. Me faltan obras de Simone Weil, Marguerite Duras, Angeles Mastretta, Alejandra Pizarnik, María Luisa Bombal, Malala Yousafsay, entre otras.

No tengo la más mínima pretensión de presumir de lo que leo. Por lo demás, tal cosa no tendría mucho sentido en un universo de personas que carecen del hábito de leer libros “no cristianos”.

Intento nada más señalar el valor que tiene leer libros escritos por mujeres. Creo que es difícil que los hombres puedan retratar más vívidamente lo que sienten y piensan las mujeres acerca de ellas mismas y de ellos. Es verdad: hay algunos autores que se han acercado algo. Algo.

La lista que presento incluye relatos autobiográficos o ficciones que desde diversos puntos de vista y en distintos escenarios revelan mucho más de lo que nos gustaría admitir.

Mujeres que se  han atrevido y que han considerado imprescindible revelar un hecho común: el maltrato de los hombres hacia las mujeres.

Con diversos matices, desde lo más sutil hasta lo simplemente horroroso, estos relatos retratan el daño que los hombres han causado a las mujeres por milenios.

El efecto que semejante conducta hacia las mujeres tiene en la historia de la humanidad difícilmente puede ser relevado aquí.

Entiendo que vivimos en una cultura que busca imponer criterios acerca de cómo se deben definir y describir los asuntos llamados de género. No es éste el interés de estas pocas líneas. Hay enorme cantidad de otras plataformas donde se puede llevar a cabo tal discusión.

Aquí no se trata más que de una propuesta de lecturas para que los hombres que leen esta nota comiencen a ver cosas sobre las cuales probablemente no han pensado nunca. Me parece poco posible comprender solo por mí mismo lo que es ser y lo que siente una mujer.

Podríamos asomarnos y mirar lo que dicen en sus libros.

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