Pero, ¿por qué no me da permiso para salir un rato?

¡Porque yo soy la mamá!

Este diálogo no es imaginario. Ocurrió muchas entre mi mamá y yo en relación a otros temas de la vida de un niño. A veces me pregunto si ella se daba cuenta lo que me dolía esta respuesta y por eso me la dejaba caer o no era más que su visión de mundo aplicada a un petiso de ocho años que quería ir a lo de un amigo.

Si me decía que era porque hacía frío o porque tenía que limpiar las jaulas para los conejos que criaba mi papá el asunto me parecía menos enojoso. Pero que la razón fuera únicamente su posición como autoridad y que de ella emanara esa voluntad me parecía arbitrario, dictatorial.

Eso me llevó a pensar una vez en esta cuestión: ¿Cuando Dios ordena éste o aquel mandamiento, lo ordena porque El mismo ve que es lo mejor o es porque El lo dice, porque El es el Papá?

Alguien de la audiencia podría con justa razón preguntarse, ¿Y qué importa? De lo que se trata aquí es vivir de acuerdo a Sus mandamientos. Tal vez no tenga ninguna importancia. O tal vez tiene mucha.

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Por una parte, pienso que hay una diferencia inmensa entre una obediencia ciega y una obediencia con entendimiento. Es decir, no se debe (no se debería) cumplir una orden sólo porque la autoridad lo dice sino porque uno entiende que su valoración de los efectos de la obediencia es acertada, correcta, razonable. Por otra, si es la voluntad de la autoridad la que valida el mandamiento, ¿qué pasaría si decidiera que algo contrario fuera lo correcto?

Recuerdo la batalla que solíamos tener con nuestros padres por el asunto del pelo largo. Aparte de enviarnos a coscorrones a la peluquería del hermano Varas nos propinaban el versículo aquel de que al hombre le es deshonroso dejarse crecer el cabello. Muchas veces me pregunté qué explicación había para todas las imágenes que hay de Jesús, de los discípulos y de tantos hombres en otras épocas que los muestran con el pelo largo. ¿El mandamiento emanaba de una cuestión razonable y eficaz para siempre o era una cosa que quería el apóstol Pablo?

A veces uno desearía que en esto también – como en otros asuntos bastante discutibles – hubiera dicho: “Porque yo digo, no el Señor”…

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