“Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá” Gálatas 3:11.

Vivimos en un mundo que cada día se nos presenta más inseguro, vemos con sorpresa como aun las estructuras mas sólidas y antiguas pueden derrumbarse de un momento a otro. Esto también aplica a los sistemas económicos, actualmente vemos que los modelos que durante décadas fueron muy efectivos, en la actualidad ya no ofrecen respuestas satisfactorias a las necesidades de la economía mundial. Lugares que parecían seguros, de pronto son atacados y puestos en riesgo ya sean por atentados o bien por la naturaleza misma que parece expresarse con furia a través de terremotos, huracanes y otras calamidades, lamentablemente cada vez mas frecuentes.

Todo este panorama pudiera llenarnos de temor, inseguridad y desaliento. Y si bien estas serían reacciones perfectamente comprensibles, la Biblia nos invita a vivir por fe. Esto implica no enfocarnos tanto en lo que vemos, sino en la convicción de lo que no vemos que es la definición bíblica de la fe. Contrariamente al pensamiento del mundo que parece afirmar el principio “ver para creer” el desafío de la fe es creer sin ver. Jesús le dijo a Tomás: “…Tú crees porque me has visto, benditos los que creen sin verme.” Juan 20:29 (NTV).

La realidad puede tornarse muy amenazante para nosotros, pero el desafío es pasar estos momentos difíciles, puestos los ojos en Jesús el autor y consumador de la fe. Quizás te sientes que no tienes mucha fe, pero es necesario saber que la misma viene por el oír la Palabra de Dios, por lo tanto es nuestra responsabilidad alimentarla cada día para que crezca. De tal manera llegaremos a tener esa fe que es capaz de conquistar, que no se maneja simplemente por lo que se puede ver, sino que como la define Hebreos 11:1 “… es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. A veces vemos la realidad y pensamos que no hay salida, ni siquiera imaginamos ninguna vía de solución, pero tal vez si fueran abiertos nuestros ojos espirituales, “los ojos de la fe”, podríamos ver caminos aún en el desierto.

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Por lo tanto, te animo a que pidas al Señor en este momento que abra los ojos de la fe, para que puedas ver lo que El ve. De esta manera podremos ver cada circunstancia como una oportunidad para ver la grandeza de nuestra Dios obrando en nuestras vidas. Decídete a caminar por fe, abre tus ojos y mira mas allá del problema, sabiendo que Dios está contigo en todo momento.

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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