“SEÑOR, escucha mi oración. Escucha mis lamentos. No ignores mis lágrimas. Soy sólo un viajero que pasa por esta vida contigo. Como todos mis antepasados, soy sólo un habitante temporal de este mundo.” (Salmos 39:12 PDT)

Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Sara, comprendieron que la vida es corta como la neblina que desaparece rápidamente, es fugaz  y, a pesar de todo, ellos confiaron en Dios aunque no vieron la promesa del Señor cumplida mientras estaban vivos.

“Todos estos grandes hombres mantuvieron la fe toda la vida hasta que murieron. Ellos murieron sin recibir lo que Dios les prometió, pero vieron lo prometido a lo lejos, en el futuro, y aceptaron ser inmigrantes y refugiados en la tierra.”(Hebreos 11:13 PDT)

Si buscamos la voluntad de Dios, que es buena agradable y perfecta, si nos apartamos de los deseos que van contra la naturaleza en Cristo que es la santidad, si dejamos los deseos de la carne, los deseos de los ojos y no vivimos en vanidad, podremos vivir en esta tierra sin remordimiento junto a Jesús, nuestro amigo fiel.

“Estimados hermanos, ustedes son como exiliados y refugiados en esta sociedad. Por eso les ruego que luchen para no complacer aquellos deseos humanos que van en contra de su nueva vida.”(1 Pedro 2:11 PDT)

Pero ¿Qué ruta debemos seguir? Necesitamos un mapa, una guía de viaje para que nos vaya bien en esta aventura de la vida y así llegar al destino eterno; ese rol lo cumple la palabra de Dios, la Biblia, la cual tiene consejos para que te puedas llevar bien con otras personas, también hallarás recomendaciones sobre qué hacer cuando tus enemigos te persiguen, como ser un cristiano verdadero, como vencer las tentaciones y mucho más.

“Estoy de paso en esta tierra, pero te ruego que no me ocultes tus mandamientos.”(Salmos 119:19 PDT)

A veces no comprendemos que no pertenecemos a este mundo, que somos ciudadanos del reino de los cielos, hijos de Dios, y en ocasiones permitimos que la corriente nos absorba y vivimos para nosotros mismos, nos apartamos del Señor. Si esto sucedió contigo, hoy es el momento para retornar a los brazos del Maestro, reconocer tu condición, ser renovado y vivir para Él.

“En cambio, nuestra patria está en el cielo y de ahí estamos esperando que venga el Salvador, Nuestro Señor Jesucristo.”(Filipenses 3:20 PDT)

Que tu vida sea la semilla de amor que Dios plantó en el lugar donde vives temporalmente y que al ver tus frutos las personas puedan conocer a Jesús.

Por Carlos E. Encinas

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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