No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición. 1 Pedro 3:9  (NVI)

Cuán difícil es mantener la armonía en un círculo de personas donde cada quién no sólo apunta hacia un rumbo diferente, sino que tampoco retrocede en su forma de pensar ¿Alguna vez has tratado con alguien con quien te ha costado lidiar por su carácter?

En el versículo 8 de 1era de Pedro 3, el apóstol menciona los deberes cristianos que hasta el día de hoy se han vuelto difíciles de poner en práctica. Comienza diciendo que es necesario estar en armonía, lo cual  ocurre cuando existe un equilibrio entre una cosa y otra; en la música, la armonía es el arte de unir y de combinar sonidos diferentes que son emitidos a la vez, pero que son totalmente agradables al oído.

¿Será posible vivir en armonía, cuando dos seres no están de acuerdo?

Por supuesto que no es fácil lidiar con alguien que aparentemente siempre está en contra tuya, que al parecer comete injusticias contigo. Personalmente, siempre pensé que afrontar una circunstancia  así sería sencillo, pero al encontrarme en una situación como esa, no pude decir lo mismo.

Hoy me dirijo a ti que estás atravesando por situaciones en las que  te has sentido atado de manos y pies sin poder hacer nada al respecto.  A ti que has recibido insulto tras insulto y que en lo posible te has contenido de responder por temor a reaccionar mal.

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No somos perfectos, cada uno tiene un lado difícil y no por ello les vamos a pagar con la mima moneda; lo que el Apóstol Pedro nos lo menciona y además nos alienta a hacer, es que pidamos a Dios su bendición para aquellos que nos han hecho el mal, porque para eso hemos sido llamados.

Termina diciendo: “en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos”. En otras palabras depende de ti y de mí, buscar alternativas que nos permitan vivir en paz con los demás. Lo cual no será posible si no entendemos la verdad de esta palabra:

“Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.” Colosenses 3:12-14 (NVI)

Te animo a  ponerte la vestidura del amor y el perdón y quitarte la del orgullo, falta de perdón, impaciencia, etc.; recuerda que el amor cubre multitud de errores.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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