Posiblemente nunca hayas escuchado el nombre de Chiune Sugihara,  un hombre de origen japonés, quien se desempeñó como cónsul de su país en 1940 en Lituania.

Durante la II Guerra Mundial, tropas alemanas invadieron Polonia, lo que hizo que  judíos polacos  huyeran a Lituania, país en el que encontraron protección temporal. Sin embargo, los refugiados polacos necesitaban alejarse más. En su búsqueda encontraron dos islas holandesas en las que podrían estar seguros. Para llegar a ellas necesitaban pasar  por Japón, ya que se encontraban al otro lado de este país.

Por este motivo, cientos de refugiados llegaban al consulado japonés para solicitar visa. Cuando Chiune pidió permiso a su gobierno para otorgar los permisos se le ordenó que sólo concediera este beneficio a las personas con visas a otros destinos. Condición con la que no contaban los refugiados.

Chiune Sugihara y su esposa consideraron las opciones que tenían. Si negaban las visas esas personas morirían y si las otorgaban perdería su carrera. Entre ambas opciones, obedecer al gobierno o a su conciencia, optaron por ser fieles a sus convicciones y hacer lo que consideraron correcto. Por este motivo y hasta que fueron obligados a abandonar  Lituania,  pasaban 18 horas diarias extendiendo visas y cada día entregaban la cantidad que normalmente habrían hecho en un mes. Chiune fue obligado a renunciar a su cargo con deshonra pero su logro no tiene precio alguno ya que se calcula que salvaron más de 6.000 vidas.

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Muchas veces preferimos ceder ante las presiones de los amigos, la familia, la sociedad, de un jefe o cualquier otra persona antes que defender nuestras convicciones y hacer lo que es correcto.

En un mundo donde todo se ha vuelto relativo y hasta la vida ha perdido su valor, se necesita gente de carácter firme, fiel a sus creencias, que sea capaz de pararse frente a los demás y defender sus convicciones.

Se necesitan valientes, capaces de ir contra la corriente y hacer lo que Dios manda. No es fácil pero no estamos solos.

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:9 (RVR1960)

Esta promesa sigue vigente, Dios nunca nos abandonará y nuestra victoria está asegurada pero debemos esforzarnos y ser valientes.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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