Con mucha tristeza puede ver a una mujer que trató mal a un anciano en el transporte público; él apenas había subido y deseaba acomodarse, para ello recorrió poco en el asiento y ella reaccionó con enfado. Al momento de bajarse, con voz prepotente la mujer le pidió que le diera paso, cosa que para el anciano era casi imposible porque no podía moverse, tuve que intervenir y pedirle a ella que usara el poco espacio que había para salir, ya  imaginarán cómo reaccionó a mi comentario.

Muchas veces actuamos sin sentido común, sin empatía, sin pensar que en algún momento podemos estar en la misma situación de nuestro prójimo, como ser la de este anciano, que necesitaba de la compasión y el esfuerzo de otros para viajar cómodo por su edad.

Recuerdo también que una amiga comentaba acerca de cómo era ella con las mujeres embarazadas o con hijos pequeños, no le importaba ceder el asiento o ayudarles; después de tener a su primer hijo recibió el mismo trato de su entorno, entre risas decía: “sólo coseché lo que sembré, en verdad me arrepiento.”

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Sea cual sea el caso, esforcémonos por hacer el bien con todos, como la Palabra de Dios dice: “…amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22:39 ¿Te gustaría recibir buen trato? Seguro que sí, entonces empecemos a practicar este amor por los demás.

También en Gálatas 6:7-10 menciona que todo lo que sembremos también cosecharemos, que no nos cansemos de hacer el bien y que si tenemos la oportunidad de hacer el bien a los demás. Estos son consejos importantes para nuestra vida diaria y más aún si somos hijos de Dios, pues somos el reflejo de Él al mundo.

Si hoy siembras bien, no tienes que preocuparte mañana.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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