Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.” 2 Reyes 2:9 (RVR1960)

Creo que todos los niños son felices cuando se les pregunta lo siguiente: ¿Qué deseas para tu cumpleaños? Es imposible no ver sus sonrisas y lo mucho que tienen que decir cuando son sus padres quienes se lo preguntan, porque con toda la seguridad de su corazón, ellos saben que lo van a cumplir. Imagina que eres un niño y Dios te hace esa pregunta ¿Qué pedirías?

Si retrocedemos el tiempo podemos ver a un Moisés clamando por libertad, a un Eliseo pidiendo la doble porción de su Espíritu Santo y a un rey rogando por sabiduría ya que su nueva responsabilidad requería tomar buenas decisiones y juzgar con justicia. Como su inexperiencia le inhabilitaba para manejar los difíciles problemas que tenía la responsabilidad de resolver, entonces decidió pedir Sabiduría.

Por supuesto que Dios les concedió el deseo de cada uno de los personajes mencionados anteriormente, pero la pregunta es: ¿Qué uso le dieron?

Si analizamos a Moisés, Dios lo había escogido para sacar a su pueblo de Egipto, pero por su desobediencia no llegó a introducirlos a la tierra que Jehová les había prometido.

Eliseo sabía que necesitaba el Espíritu de Dios para realizar las responsabilidades que tenía por delante. La Biblia muestra a Eliseo trayendo gozo a las personas a través de los milagros de Dios y su espíritu afable le permitía influenciar positivamente en la vida de muchos Israelitas.

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Por otro lado, tenemos a Salomón, a quien Dios no sólo le dio sabiduría sino también le añadió riqueza, honra y le dijo que si obraba como era debido, se le daría una larga vida ¿Qué más podría necesitar un rey lleno de sabiduría y con toda una vida por delante? Quizá nada, pero el hecho de que mucha gente acudía a él por su gran conocimiento, no significaba que actuaría sabiamente, porque a pesar de ello tenía una debilidad por las mujeres extranjeras que adoraban a otros dioses. Por tanto, el Señor lo visitó para advertirle una y otra vez, ya que como humano estaba siendo arrastrado por esa cultura.

Aunque Salomón seguía honrando a Dios con su sabiduría, también seguía perteneciendo a sus esposas paganas, lo que lo hizo quebrantar el primer mandamiento, junto con el cual vino la destrucción; el reino de Salomón se arruinó después de su muerte, la nación fue dividida y lo único que quedó de su legado fue su sabiduría.

Dios no negará responder a nuestras necesidades, pero de nosotros depende el uso que le demos a esa respuesta. Salomón fue arruinado, no por su deseo, sino por su apatía; siendo él un hombre que tenía todas las respuestas, no tuvo la suficiente voluntad de aplicarlas a su propia vida.

Entonces, ¿cuál es tu deseo? Si Dios te lo ha concedido, empieza a utilizarlo con sabiduría.

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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