Lety era una jovencita rebelde, sus padres por más que trataban de corregirla no lograban que ella tomara conciencia y cambiara, pero algo pasó en la vida de la joven, conoció a Jesús como Salvador y su interior empezó a ser trasformado. Sin embargo, su padre, quién no olvidaba el pasado a pesar de su cambio, en cada oportunidad por algún error que ella cometía, traía a memoria lo que ella era antes.

Esto causaba mucha frustración e impotencia en Lety, y un día, cuando su padre nuevamente le echaba en cara su pasado ella explotó en llanto y le reprochó su actitud diciéndole que ya no podía más, que estaba cansada de que la acusara. Su padre sólo la escuchó en silencio y nunca más volvió hablarle de esa manera.

¿Te ha sucedido? Cuando los errores del pasado no desaparecen porque otros no permiten que los olvides, y el problema no son las personas sino que esto viene de parte del enemigo; el libro de Apocalipsis nos asegura que noche y día se presenta como nuestro acusador ante Dios.

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.” Apocalipsis 12:9-10

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El detalle importante es que el perdón de Dios borra toda culpa, y Jesús es nuestro abogado defensor: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.” 1 Juan 2:1-2

Si pecaste, no tardes en pedir perdón a Dios, líbrate de toda acusación del enemigo, y cree con todo tu corazón que el Señor borró tu delito y el pasado ya no existe.

“¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” Romanos 8:33-34 (RVR1960)

¡Vive libre de toda culpa!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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