Quizá muchos de nosotros hemos intentado tapar nuestros errores con maquillajes aparentemente efectivos, pero al pasar del tiempo la pintura va desgastándose y cada vez se hacen más notorias las huellas de nuestros hechos.

Salmo 119:9 (RVR) dice: ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Podemos tomar este pasaje no sólo para aquellos que son físicamente jóvenes sino también para aquellos que están en sus primeros pasos como cristianos, quienes seguro tendrán que enfrentar grandes luchas con su pasado y lidiar con las consecuencias de sus errores.

Si revisamos la pregunta: “¿Con qué limpiará el joven su camino?” Podemos  entender que el joven ya está manchado de pecado. Por ello, necesitamos saber no solamente cómo mantenernos limpios del pecado, sino cómo limpiar el contenedor de nuestra antigua manera de vivir.

Tal vez tu recorrido en esta vida se ha caracterizado por un sinfín de errores y quizá pienses que son demasiado grandes como para ser limpiados, pero Dios quiere responder a tu consulta de la siguiente forma: “Con guardar mi palabra” ¿Qué significa esto? Esto quiere decir, cambiar tu forma de vivir acorde a lo que Dios quiere para ti, porque es lo correcto y lo ideal para tu vida.

Si eres alguien que está iniciando una nueva vida en los caminos de Dios, debes saber que habrá pequeños y aún  grandes conflictos que intentarán hacerte tropezar, quizá recuerdos del pasado o tal vez tu antigua manera de vivir esté llamándote para que vuelvas a practicar lo que solías hacer, pero ante todo ello, Dios quiere que guardes su palabra en tu corazón, lo cual es vital en la vida cristiana.

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La Biblia dice que la palabra de Dios es “Poder de Dios para los que creen” Cuando guardas la palabra “Guardas Poder” para hacer todas las cosas en Cristo Jesús.

La Palabra debe ser nuestro alimento y sustento diario. Así como consumimos alimentos que hacen bien a nuestro cuerpo, de la misma forma debemos alimentarnos espiritualmente para ser transformados y vivir cada día en los propósitos de Dios.

¡Hoy te animo a consumir la palabra de Dios para tener una salud espiritual estable y un limpio recorrido!

Siempre estoy repitiendo las enseñanzas que nos diste. En ellas pongo toda mi atención, pues me hacen más feliz que todo el oro del mundo. Mi mayor placer son tus mandatos; jamás me olvido de ellos. Salmo 119:13-16 (TLA)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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