¿Cuántas veces nos ha tocado enfrentar grandes problemas que no sólo nos afecta a nosotros sino también a nuestros seres más cercanos? ¿Cuál ha sido tu actitud frente a ellos?   

No vamos a negar que hubo momentos en nuestra vida donde lo único que queríamos era rendirnos de una vez por todas, porque por más que nos hayamos esforzado para conseguir nuestros objetivos, no había resultados que podían demostrar lo contrario. Y por supuesto, la salida más fácil siempre fue pensar en darse por vencido antes que vencer.   

No hay duda que una total frustración nos invade al no ver cambios, y uno se pregunta: ¿Hasta cuándo podré soportar? ¿Me rindo o sigo luchando?

Rendirse siempre será la salida más sencilla y rápida, pero tu y yo somos hijos de Dios y nacimos para vencer, por lo tanto, pensar en rendirse es negar el poder y el amor de Dios sobre nuestras vidas.

¿Hay alguna situación que te aterra enfrentar? Si es así, no dudes en correr a los brazos de tu Padre celestial. ¿A quién más podrás recurrir sino a Él? ¿Quién podrá interesarse en tus problemas más que Dios?

Podemos recurrir a personas cercanas a nosotros, quienes podrían ser de mucha ayuda en el momento, pero finalmente quien se lleva toda carga y derrama su paz sobre nuestras vidas, es Dios. Él te conoce desde el vientre de tu madre ¿Cómo podría equivocarse?

Santiago 1:6-7 (RVR1960) Dice:

“Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.”

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Una oración de fe, puede mover montañas (llámese a estas: deudas, enfermedades, conflictos familiares, etc.) En Mateo 8:7-10, menciona cómo Jesús fue conmovido por las palabras del centurión romano, que incluso se humilló delante de Él, a pesar de su importante cargo ¿Quién sería capaz de hacerlo? Pues este personaje nos dio una gran lección de fe. Observa lo que dice:

“(…) Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.”

Sin importar la situación que te toque enfrentar, hoy te animo a doblar tus rodillas y con un corazón sincero te acerques ante tu padre, Él esta dispuesto a escuchar tu clamor.

“Clama a Mí, y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces” Jeremías 33:3-5 (NBLA)

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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