Hagamos un resumen de la anatomía de la iglesia: 1 Corintios 12:27 dice que es el cuerpo de Cristo, Efesios 4:15 nombra a Jesús como la cabeza, en 1 Corintios 12:18 dice que Dios Padre es quien acomoda a cada creyente agregándolo al cuerpo según su voluntad y 1 Corintios 12:7, menciona al Espíritu Santo como el que se manifiesta a cada uno para darle las cualidades y dones necesarios para cumplir una labor especifica en el lugar donde fue asignado dentro del cuerpo.

¿No te parece interesante? Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, trabajan unidos para que la iglesia funcione. Pero no podría estar completa sin ti, si mí y sin todos aquellos que fueron llamados a ser parte.

Al tener libre albedrio tenemos la libertad de elegir si queremos que Jesús sea verdaderamente la cabeza de nuestra fe, si nos dejamos guiar por Dios Padre para que nos muestre el lugar donde debemos permanecer y si le permitimos al Espíritu Santo, obrar en nosotros para que podamos desarrollar nuestros dones y talentos. En todo este proceso, la guía de Dios es esencial.

Ahora bien, lo que Dios está haciendo dentro y a través de la iglesia, es vital para cualquier persona que quiera vivir piadosamente dentro de su  voluntad.

Vamos a ser claros: el problema más común dentro de la comunidad cristiana, es creer que uno puede mantener una relación individual con Dios sin que sea necesario estar involucrado en una comunidad de fe que los respalde. Aunque es verdad que cada persona necesita ser dependiente de Dios de forma personal, es también muy importante la relación con otras personas que tengan las mismas creencias, para que el crecimiento sea integral y completo.

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Uno nunca encontrará su misión en el reino de los cielos si se mantiene separado del cuerpo o si actúa como un miembro ortopédico, el cual puede ser puesto o quitado en cualquier momento. Tampoco es prudente ser visitante o un simple simpatizante de la iglesia que no se compromete.

Es imposible cumplir la comisión de Mateo 28:19-20 caminando en solitario, principalmente porque las palabras de Jesús fueron dadas en plural, pero no nos confundamos, no solamente es un mandato en plural porque allí estaban los discípulos, sino también porque esa orden debía ser escuchada por cada creyente en el mundo y puesta en marcha por su iglesia.

Pertenecer al cuerpo de Cristo es mucho más que asistir a un templo y ser un visitante eventual, es más bien comprometerse a cumplir una función, es buscar según nuestros talentos lo que podemos hacer, es reconocer a Jesús como Señor y trabajar en su obra.

“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” Efesios 4:15-16 Versión Reina-Valera 1960

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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