¿Cómo te llevas con los que te rodean? Estudios demuestran que la autoestima influye en la relación con los demás, la mayoría de las personas que presentan un valor positivo de sí mismos, mantienen relaciones saludables, a diferencia de los que tienen una autoestima dañada.

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:37-39 (RVR 1960)

El Señor nos da dos mandamientos fundamentales: amar a Dios y al prójimo, quizá debería haber un tercer mandato que mencione el amarse a uno mismo; sin embargo, en este pasaje se menciona como si estuviera sobreentendido, en otras palabras Jesús nos dice: “como ya te amas a ti mismo, así también amarás a tu prójimo” Si alguien no se ama, difícilmente amará a un tercero.

El concepto que cada uno tiene de sí mismo consiste en quién y qué pensamos que somos, las ideas positivas y negativas que tenemos siempre influirán en nuestro comportamiento, la manera de ser y presentarnos ante el mundo. Por tanto, una buena autoestima provocará un efecto positivo en la vida personal, laboral, familiar y social de cada individuo.

Un dato curioso es que la mayoría de las veces nuestro concepto de nosotros mismos está distorsionado. Una estrategia fundamental del enemigo es dañar nuestra autoestima, para que nosotros mismos seamos el obstáculo para triunfar, evitando tener relaciones saludables y además desobedecer el mandato de Dios, porque al no valorarnos, no podremos valorar a otros.

Te interesa:  La protección de Dios en la adversidad

De igual forma, es primordial que la autoestima esté equilibrada, porque esto también puede ser un obstáculo. La palabra de Dios dice: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” Romanos 12:3 (RVR1960).

Una persona egocéntrica tampoco verá el valor en los otros, esto impedirá que presente buenas relaciones con los que le rodean,  en la mayoría de los casos son ellos los  que humillan y maltratan, e incluso se creen superiores al Señor.

¿Qué piensas de ti mismo? En la infancia es cuando empezamos a construir nuestro carácter e ideas sobre nosotros mismos. Es posible que en la actualidad sea difícil para ti valorarte, quizá porque te han lastimado en tu niñez, pero el Señor puede sanarte, tienes un valor incalculable que Dios quiere que conozcas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

ARTICULOS RELACIONADOS

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.