“¿Por qué tengo que estar tan angustiado y sufrir tanto? Confía en Dios. Volveré a alabarlo por haberme salvado.” (Salmos 42:5 PDT)

La vida es un camino por el que andamos, tenemos  aciertos, desaciertos y los sufrimientos muchas veces son inevitables; es en esos momentos cuando damos lugar a la pregunta más recurrente: ¿Por qué?

No nos damos cuenta que la razón de las tristezas no se encuentra en la circunstancia, sino en nosotros, en el alma que carga con el pesimismo porque dejamos de ver y escuchar a Dios, quien nos cuida, y cedemos ante la opresión del maligno.

El Señor es fiel y misericordioso, si bien los problemas pueden  distraer nuestra mirada, lo que debemos hacer es presentar a Jesucristo nuestros pesares en oración para que todo lo que nos aparta de Él se disipe.

“Tú me enseñas el camino que lleva a la vida. Hay mucha alegría en tu presencia; a tu derecha hay placeres que duran para siempre.” (Salmos 16.11 PDT)

Apartados de Dios somos presa de la tristeza y la desesperación, sólo Él puede salvarnos y llevar nuestro dolor; el Señor es quien nos brinda el gozo en medio de la dificultad.

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¿Tienes a Dios presente en todo momento?

Por Carlos E. Encinas

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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