“No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.” Gálatas 6:7 (NVI)

Muchas veces nos preguntamos el porqué de la escasez de ayuda en medio de nuestras necesidades, o el porqué de los malos tratos y la indiferencia con los que creíamos ser cercanos, pero ¿nos hemos puesto a pensar en qué hemos hecho por ellos cuando requerían de nuestra asistencia?

La palabra de Dios es clara al decirnos que de nuestras decisiones depende la calidad de frutos que vamos a cosechar; Adán y Eva eran libres para obedecer o desobedecer a Dios, pero no pudieron escapar de las consecuencias de su elección. Jacob que había actuado de forma engañosa contra su padre y su hermano, recogió una cosecha de engaño y traición contra sí mismo por parte de su suegro, quizá nunca imaginó ser estafado de esa forma en su noche de bodas, seguro que entró en crisis al recibir a una joven que no pidió, por lo que se vio obligado a trabajar otros siete años más a parte de los que ya lo había hecho.

El engañador era ahora el engañado, simplemente estaba cosechando lo que un día había sembrado; el haber sido elegido desde el vientre de su madre para ser padre de naciones no le daba derecho de adelantarse a los planes de Dios, porque en consecuencia tuvo que saborear lo amargo de su elección y seguro que con dolor recordó lo que hizo con su hermano Esaú.

Te interesa:  ¡Basta!

Ahora te pregunto ¿Qué estás sembrando? y ¿cómo lo estás haciendo? porque de la misma manera será tu cosecha; no puedes sembrar pecado y cosechar salvación, porque si siembras pecado cosecharás condenación, pero si siembras obediencia a Dios cosecharás salvación y vida eterna para ti y los tuyos. Así que ¡Ten cuidado!  E identifica la semilla que estás sembrando, asegúrate que sea la correcta para cuidarla y recibir lo que en verdad quieres y seguro que sus frutos serán dignos de ser saboreados.

A veces no nos damos cuenta que los del problema somos nosotros y creemos que los demás deben cambiar por el bien de todos, cuando en realidad, esa debe ser nuestra tarea.

Reconozcamos cuál es el trato que tenemos para con las demás personas que nos rodean y evaluemos, porque si es necesario sembrar una semilla diferente a la que hemos estado usando, hagámoslo, así podremos cosechar cosas diferentes a la que recibimos actualmente.

“Si alguno de ustedes es sabio y entendido, demuéstrelo haciendo el bien y portándose con humildad.” Santiago 3:13 (TLA)

Por Ruth Mamani.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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