El ladrón viene solamente para robar, matar y destruir; pero yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10 (DHH)

Está claro que el único propósito de satanás es acabar con toda la creación de Dios, en especial contigo que has aceptado a Jesús como tu Señor y Salvador. Quiere terminar con tu vida física y espiritual. Robarte todo lo que Dios quiere que tengas: Salvación, vida nueva, comunión con Él por la eternidad, reino de los cielos para siempre y paz eterna.

Satanás es tu peor enemigo, te desprecia y quiere destruirte. Para eso buscará un punto débil para atacarte, desánimo en medio de la prueba, falta de sabiduría para resolver un problema y acusación por algún pecado que has cometido. Usará todos los medios posibles para que sigas en ese estado de comodidad, sin que busques a Dios como antes lo hacías, no habrá en ti dolor por las vidas que se pierden,  el amor a Dios y a tu prójimo cada vez será menor. Y lo peor es que creerás que estás bien. No te dejes engañar, satanás sólo quiere terminar con tu vida y mandarte al infierno.

Recuerda que fuiste creado a imagen y semejanza de Dios, con inteligencia, con razonamiento y con una persona interior que es inmortal, que se salvará o perderá; Dios te dio vida eterna y  abundante, te otorgó el derecho de ser su hijo y  te libró del poder de satanás. Él dijo: “…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10

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Analiza por un momento tu vida y toma conciencia de todo lo que estás haciendo. Pregúntate, ¿Es correcto todo lo que hago delante de Dios? ¿Le agrada a Jesús que viva de esta manera? ¿Busco con frecuencia su ayuda para salir de mi problema? ¿Soy agradecido con lo que Dios me dio? ¿Le doy el primer lugar que se merece? ¿Realmente me esfuerzo por serle obediente?

“Oh Dios, examíname, reconoce mi corazón; ponme a prueba, reconoce mis pensamientos; mira si voy por el camino del mal, y guíame por el camino eterno.” Salmo 139:23-24 (DHH)

Dios es amor, no importa cuán equivocado estabas o qué pecado hayas cometido, si hoy tienes la oportunidad de acercarte a Él, ¡hazlo! Reconoce tus faltas y sé sincero con Él.

“En verdad, tú amas al corazón sincero, y en lo íntimo me has dado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Lléname de gozo y alegría; alégrame de nuevo, aunque me has quebrantado. Aleja de tu vista mis pecados y borra todas mis maldades. Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel!” Salmo 51:6-10 (DHH)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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