Hay quienes creen que después de fallar a Dios ya no tienen Su perdón, a pesar de que su Palabra dice que si nos ponemos a cuentas con Él, Dios es fiel y justo para perdonarnos de toda maldad. Mucha gente antepone el remordimiento de sus actos antes que la gracia inmerecida que Dios brinda.

Negarnos a aceptar ese regalo (gracia) sólo nos aleja de Dios, y hace que la “culpa” sea tan pesada que nos lleva a distanciarnos del camino correcto. Personas que estuvieron firmes y que estaban al servicio de Dios, cayeron en pecado y por vergüenza simplemente terminaron alejándose de la congregación y, en consecuencia, de la voluntad divina.

Pero claramente el Señor dice en Isaías “»Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana” Isaías 1:18 (NTV) el Señor siempre deja la puerta del perdón abierta y la decisión es nuestra, si recibimos Su perdón con humildad o dejamos que la culpa carcoma nuestro ser.

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No hay pretextos si caíste en pecado, porque el perdón y la restauración están a disposición. Si fallaste y no sabes cómo volver, una simple oración de corazón te puede ayudar a retornar a los brazos de tu Padre.

Cree lo que la Palabra de Dios dice: “Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá”. Ezequiel 18:21

Hoy es un buen día para empezar de nuevo, sin culpas y con la seguridad que el Señor borró tus pecados.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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