Se cuenta que  en cierta ocasión el gran compositor Haydn estaba conversando con dos amigos suyos acerca de la tristeza y la depresión moral.

– Cuando me siento desanimado – decía uno – empiezo a beber y esto me da nuevas fuerzas.

– Pues yo – contestó el otro- lo que hago es ponerme a tocar. No hay como la música para dar ánimos y alegrar las penas.

Haydn afirmó:

– Pues yo, cuando me siento triste, oro al Señor. Nadie como Él para consolar y dar fuerza al cansado.

Es imposible no atravesar momentos de dificultad ni sentirnos débiles, desconsolados y hasta avasallados por las circunstancias. Hay ocasiones en las que inclusive no podemos explicar con palabras el peso que llevamos dentro; tampoco las personas, por mucho que nos amen, pueden sentir lo  mismo que  nosotros.

Sin embargo, cuando la vida parece aplastarnos, lo mejor es buscar a Dios en oración, aun cuando no tengamos palabras para expresarnos, nuestro Padre entiende nuestra tristeza, impotencia, frustración y hasta el enojo que podamos estar sintiendo.

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Cuando buscamos a Dios en oración encontramos consuelo, fortaleza y dirección. Él nos da la salida a nuestras dificultades o nos ayuda a esperar, sabiendo que no hay nada que se le escape y que está en control de todo, aún de las circunstancias que parecen absurdas.

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. Isaías 41:10 (RVR1960)

Cuando estés enfrentando dificultades no te limites a pedir consejo a quienes te rodean o a tratar de luchar con tus fuerzas y sabiduría, busca a Dios porque Él siempre responde y nunca nos abandona.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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