En una ocasión una amiga me contó que tuvo dificultades al subirse a una movilidad; el conductor la había tratado mal, por lo que ella procedió a responderle agresivamente. Me dijo que ese día estaba alterada por una situación y no pudo contener la molestia que le causó el chófer.


Al día siguiente uno de sus amigos se acercó a ella para contarle que presenció toda la discusión, pero no quiso involucrarse porque consideró que se trataba de algo pequeño. A pesar que su amigo no tomó negativamente está reacción, sino que simplemente le causó gracia, ella estaba muy avergonzada.


“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.” Efesios 2:10


Ella reconoció que no había dado buen testimonio al responder torpemente al conductor, de hecho, no era necesario hacer mucho escándalo, pero se dejó llevar por sus emociones.


Muchas veces olvidamos quiénes somos y damos lugar a lo que sentimos. Hoy quiero recordarte que eres hijo de Dios, “hechura suya”, creado con un propósito y una misión, la misma que implica seguir los pasos de Cristo, aunque muchas veces cueste dar la otra mejilla.

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En esta oportunidad te animo a cuidar de ti mismo, y cuando enfrentes una situación que te cause tensión puedas actuar como un hijo del Señor y no al calor de tus emociones.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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