La “Vasija de Portland” es un recipiente romano en forma de jarrón hecho a inicios del siglo I. Estamos hablando de un objeto con más de 2000 años de antigüedad que ha podido servir de inspiración para las grandes fábricas de porcelana de hoy en día.

A través de los años este objeto ha tenido muchos dueños desconocidos, recién en 1778 se conoció al primero de ellos: Villiam Hamilton quien fuere embajador británico en Nápoles. A finales del siglo XVIII pasó a manos de los Duques de Portland, quien en 1810 lo depositó en el Museo Británico para preservarlo de posibles daños.

No se podía imaginar que el 7 de febrero de 1845 un hombre llamado William Lloyd acudiría al museo en pleno estado de ebriedad, éste caminaba borracho por la sala, cuando de repente tropezó con una estatua que tiró sobre el jarrón. Ambas obras se cayeron al suelo y se hicieron pedazos.

La restauración de la vasija se llevó a cabo entre junio de 1988 y octubre de 1989, estamos hablando de 16 meses de trabajo arduo. Hoy la obra de arte parece nueva, como si nunca hubiese tenido ningún accidente.

En la vida espiritual Dios nos ve como vasijas que quiere restaurar del pecado.

1 Juan 1:9 “Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.” Versión Traducción en lenguaje actual.

Este versículo habla del proceso de restauración en la vida de toda persona: Inicialmente está la confesión del pecado, luego viene el perdón de Dios dándonos una nueva oportunidad y para finalizar, está la limpieza que Él hace en nuestras vidas. Esta última parte es la más larga de todas.

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Así como la restauración de la “Vasija Portland” tuvo un tiempo para recuperar su estado original y quedar como nueva, nuestra vida puede tardar en ser restaurada.

Por ejemplo: La adicción a la pornografía es un caso que se ha vuelto muy común. Gente que tras haber recibido a Jesús en su corazón y que aún se siente atada a ese tipo de vicio se ve frustrada porque erróneamente suponen que ese vicio desaparecerá automáticamente. Este es un pensamiento equivocado.

El pecado es una potencia tan devastadora que nadie por fuerza propia puede vencer, pero con la ayuda de Dios sí es posible hacerle frente. Estamos hablando de una fusión en la que el Espíritu Santo obra de acuerdo a nuestra fidelidad. Considera: Si alguno se está quemando pero no hace nada para huir del fuego, los rescatistas muy poco pueden hacer por él.

Los procesos de restauración no son un conjunto de rituales, sino que se trata de una comunión sincera con Dios. No esperes más y permite que Él pueda obrar en tu vida hasta que seas completamente restaurado.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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