“Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.” Mateo 8:16-17.

Es muy difícil estar tranquilos cuando estamos delicados de salud o con alguna enfermedad, la preocupación nos embarga y el miedo a que nos ocurra algo se apodera de nosotros, incluso pensamos e imaginamos lo peor sobre nuestra situación.

Así me sentí yo hace un tiempo atrás cuando me vino un dolor repentino al corazón, eran como punzones que no me dejaban respirar con normalidad porque mientras más me esforzaba por respirar el dolor aumentaba. No te imaginas la cantidad de pensamientos que pasaron por mi mente una vez que el dolor había desaparecido; pero fue peor cuando a los tres días las punzadas volvieron y con más intensidad. La verdad es que me sentía muy preocupado por lo que me sucedía, no entendía qué me pasaba, cuáles eran los planes de Dios,  por qué tenía esos dolores y qué significaba todo ello.

Y es que a veces como seres humanos, cuando enfrentamos una situación como ésta, nos olvidamos de lo que el Señor Jesús hizo y dice la palabra de Dios. “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…” Isaías 53:4

Muchas veces la desesperación nos domina y nos hace olvidar que Dios es el dueño de nuestras vidas y que Él llevó toda enfermedad, todo dolor en la cruz del calvario. Tal vez los médicos te dieron un diagnóstico adverso, posiblemente no entiendas lo que te sucede en este momento, pero quiero que sepas que el plan de Dios para sus hijos es  que tengan vida en abundancia. Jesús dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que tenga en abundancia.” Juan 10:10.

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La Biblia nos muestra muchos registros de esta verdad: dos ciegos recibieron la vista (Mateo 9:29), la hija de la cananea fue liberada de un demonio (Mateo 15:28), diez leprosos fueron limpiados por obedecer la palabra de Jesús (Lucas 17:14) y a un padre preocupado que quería que su hijo fuera sanado del tormento que tenía Jesús le dijo: “al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23).

Hoy quiero decirte que Dios tiene un plan con tu vida y con tu situación, nada es casualidad, sólo necesitas creer en Su palabra y dejar que Él haga su voluntad.

“Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.” Éxodo 15:26

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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