Es frecuente observar a la gente reclamar por sus derechos, lo raro es que uno se exija a sí mismo las obligaciones que tiene como algo que también es importante. Por ejemplo, tener la capacidad de negar la diversión cuando tengo el deber de estudiar para un examen porque “tengo una obligación como estudiante”.

No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Tal como recibimos constante el amor de Dios, tenemos la obligación amarnos constantemente “unos a otros.”

Amar al prójimo cumple tres propósitos.  Primero: es una bendición, mucha gente necesita desesperadamente muestras de amor, una palabra cariñosa, un abrazo, ver a alguien que se preocupa por ellos.  Segundo: el cristiano que da amor muestra que Cristo está vivo y además que lo conoce.  Tercero: el que da amor cumple la ley.

Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. Romanos 13:8-10

La ley describía con gran detalle el comportamiento que los israelitas debían mostrar uno con otro y con aquéllos más allá de su comunidad, pero resume todo en el “Amor”.  La persona que ama a su prójimo no adulterará con el vecino o la esposa del vecino; no matará; no robará a su prójimo; y no codiciará sus posesiones.  La razón es simple: cualquier acción que pudiera lastimar al prójimo no concuerda con amor.

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Cuando Pablo dice que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, reconoce que nos amamos porque solemos hacer lo que nos venga mejor y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo,” significa que también debemos actuar según lo que sea mejor para nuestro prójimo.

No te enfoques solamente en pedir bendiciones porque tienes una obligación como hijo de Dios; reclámate a ti mismo y di: “Tengo la obligación de amar”. Recuérdate a cada momento este deber y de esta manera te será más fácil hacer el bien a los que te rodean, perdonarlos, cuidarlos, y protegerlos, así como Dios hace con nosotros.

¡Antes de reclamar tus derechos, cumple tus obligaciones!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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