¿Alguna vez has escuchado a una mujer decir “todos los hombres son iguales”? Incluso ahora,  los hombres hacen este tipo de comentarios. Las experiencias vividas, ya sea una infidelidad, agresión o engaño, pueden ser un motivo por el cual prefieren poner a todos en el mismo lugar. La realidad es que estas palabras provienen de un corazón herido.

En alguna oportunidad me dieron un billete falso donde perdí una considerable suma de dinero. Por supuesto que en el momento es difícil ver con buenos ojos esta situación, sin embargo, sería hasta gracioso mencionar “todos los billetes son iguales”, ya que obviamente no lo son, la experiencia me llevó a tener más cuidado al recibir cualquier billete.

Al igual que estos casos, muchas personas no quieren acercarse a Dios porque han conocido a un cristiano que los ha decepcionado. No desean asistir a una iglesia porque piensan que todos deben ser así de insoportables, ingratos o irresponsables como aquella persona que les falló. Lamentablemente algunos hacen quedar tan mal a la iglesia de Cristo que no parecen hijos de Dios.

Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; más no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Mateo 23:3

En este pasaje Dios hace referencia a los fariseos y dice: “Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican” Los fariseos eran hombres que conocían la palabra de Dios, pero no la obedecían.

Es posible que hayas conocido este tipo de persona, sabes que asiste a la iglesia, incluso lo has visto caminar con su biblia o alguna vez te ha predicado del Señor; sin embargo, ha tenido actitudes que no esperabas de parte suya. Lo que puedo recomendarte es que los escuches pero no seas como ellos.

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Todos debemos tener cuidado con quien nos relacionamos, ya que somos exclusivamente diferentes, y por esto mismo podemos conocer personas tan delicadas como insoportables. Así como no podemos decir que no existe el amor por un hombre que fue infiel o que no existe la verdad por un falso, de igual forma no podemos decir que no existe Dios por un mal cristiano.

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. 2 Corintios 8:9

En su tiempo cada uno recibirá el fruto de su esfuerzo, por lo que en esta oportunidad te animo a no darles importancia a esas personas, sino a que te enfoques en el propósito que Dios tiene para tu vida, en buscar una relación con Él, quien por amor se hizo pobre siendo rico, para que puedas disfrutar de su riqueza. Siendo hijo de Dios se hizo hijo de hombre para que tú puedas ser hijo de Dios.

No olvides que ¡Somos únicos y especiales!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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