La oración es una parte fundamental de la vida de toda persona que quiere tener una relación personal con Jesús. En la Biblia hay muchos versos que nos animan a practicar la oración diariamente y con compromiso; así como dice Efesios 6:18 (TLA): “No se olviden de orar. Y siempre que oren a Dios, dejen que los dirija el Espíritu Santo. Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. En sus oraciones, pidan siempre por todos los que forman parte del pueblo de Dios.” La oración es algo que se desarrolla de manera personal, por lo cual, debemos poner en ejercicio los siguientes consejos:

1. Elimina la distracción antes de ponerte a orar. Aleja los aparatos electrónicos o cualquier otra cosa que interrumpa tu concentración. Para ayudarte puedes buscar un lugar silencioso en la casa, trabajo, estudios, etc; y convertirlo en tu cuarto especial de oración.

2. Escribe una lista con las necesidades de oración que tengas y divídelos por categorías. Eso te ayudará a recordar lo necesario y también a mantenerte enfocado en tus peticiones. Además, es una excelente manera de ver la respuesta de Dios, y también si es que hay algún aspecto por el cual debes orar más.

3. Establece un horario específico en el cual puedas orar todos los días. Tal vez al principio tengas problemas para mantener el ritmo, pero si perseveras y eres constante, verás que con el tiempo se hará parte de tu vida diaria.

4. Participa de grupos de oración y reúnete con otras personas que compartan tu fe. Orar en conjunto te fortalecerá y animará a continuar esta práctica; asimismo, Dios se regocija cuando sus hijos se reúnen en su nombre.

5. Además de orar en un horario específico, hazlo en silencio durante todo el día. Cuéntale a Dios tus anhelos, esperanzas, miedos, y pensamientos. Habla con Él como si estuvieras platicando con un amigo y no dudes en contarle todo lo que te sucede en el día.

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6. Ora para que Dios te ayude a comprender lo que dice su palabra y luego lee tu Biblia. Mantén un corazón dispuesto para recibir el mensaje, y si no entiendes lo que lees, vuelve a orar y confía en el poder del Señor. Recuerda que la Biblia es el medio por el cual Dios nos habla; y si no meditas en ella, no podrás crecer en tu fe.

7. No ores solo por tus necesidades sino también por las de otros, por tu familia, amigos, las personas que te hacen mal, la sociedad, país y el mundo. No olvides ser agradecido con Dios y de alabarle por todas sus cualidades.

8. Dios conoce tu corazón; así que de nada vale mentirle o disfrazar tus verdaderas intenciones. Cuando ores, sé honesto con Él y pide perdón por tus pecados, pero también evita caer en ellas otra vez. El amor de Dios es infinito, pero tampoco debes seguir haciendo lo malo.

9. Ora con fe. La oración funciona cuando uno cree verdaderamente en el poder de Dios. De nada vale repetir las mismas palabras todos los días, si ellas no tienen ningún significado para ti.

10. No ores pidiendo tu propia voluntad, sino la de Dios. Él puede concederte lo que deseas, pero eso no significa que lo que pides sea mejor que su plan. Cuando nuestros deseos no tienen las consecuencias que queremos, culpamos a Dios, pero en realidad, solo obtuvimos nuestra propia voluntad. Por lo tanto, es mejor siempre encomendar todo en sus manos y dejar que Él decida.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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