Ciertamente “amar es una decisión”, no es un sentimiento. Yo decidí NO amar a quien me usa y me abusa, a quien me maltrata, me menosprecia, me pisotea y/o me manipula. Ese fue el caso con mi ex esposo. Infiel, vicioso, abusador y manipulador. Claro, eso no fue siempre así.  Como suele suceder en estos casos, durante el noviazgo y los primeros meses de matrimonio fue un hombre muy religioso y amable. 

Una vez que llegué a los pies de Cristo, en búsqueda de la sanidad interior que anhelaba, comencé a escuchar verdades de la Biblia. En esa intensa búsqueda, el Señor me hizo ver los diferentes tipos de amores que el ser humano puedo experimentar:

  • El amor espiritual. Aquel que necesitamos para amar a Dios y que nos lleva a aceptar a Jesús como nuestro salvador, arrepentirnos de nuestros pecados y seguirle.
  • El amor de Cristo. Es ese amor que está en nuestro corazón porque Jesús está en él. Entonces somos capaces de perdonar a otros, bendecir a nuestros enemigos y desearles lo mejor. 
  • El amor carnal. El que nos lleva a estar al lado de una persona (conyugue) o servir a otros (por ejemplo el amor de madre que cuida a su hijo recién nacido).  

Para experimentar cualquiera de estos tipos de amores, es necesario tomar la decisión de hacerlo. 

En el amor espiritual, decidimos aceptar a Jesús porque él no nos impone su amor.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Apocalipsis 3:20 (RVR1960)

Respecto al amor carnal, decidimos con quién nos casamos, y en algunos casos las personas deciden cuántos hijos quieren tener. Este amor puede ser tóxico porque nos puede llevar a ser dependientes, estar con la persona incorrecta, por la motivación incorrecta, o expresarlo de manera incorrecta. De modo que, la única manera correcta de balancear ese amor carnal es a través del amor de Cristo. Ese es el filtro por excelencia.

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligros, o espada?” Romanos 8:35 (RVR1960)

Si yo decidía amar a mi ex esposo en la carne, significaba estar a su lado y permitir el abuso, luchar a diario por mi vida, convertirme en una sobreviviente y llevar una vida miserable. Una vez decidí amarlo en el amor de Cristo, desapareció el temor y la falta de perdón de mi vida. Entonces fui capaz de perdonarlo y desatar bendición sobre su vida, más no a su lado. 

En este proceso aprendí que el único amor que Dios nos llama a perseverar, ser constantes y permanecer, es en su amor.

“Como el Padre me ha amado, también yo os he amado; permaneced en mi amor” Juan 15:9 (RVR1960)

Perdón no implica reconciliación

El mejor ejemplo para ilustrar que el perdón no implica reconciliación, es el testimonio de la evangelista Joyce Meyer, quien fue sexualmente abusada por su padre desde la niñez hasta la adolescencia. 

Me impactó cuando ella dijo: “perdoné a mi padre por todo lo que me hizo; sin embargo, no tengo ninguna relación con él, porque él nunca reconoció el mal que me había hecho.  Él nunca se arrepintió de haberme abusado”.  

O sea que perdonar no significa abrir nuevamente la puerta de nuestro corazón a esa persona que nos abusó y permitir que el abusador sea parte de nuestro círculo íntimo. Mas bien debemos guardar nuestro corazón y tener amor propio. Así lo aconseja la Biblia:

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:37-39 (RVR1960)

Amar es bendecir

Dios no nos llama a estar al lado de una persona que nos abusa. Sí nos llama a amar en el amor de Cristo y bendecir a esa persona. Si buscamos la guía de Dios, él nos da el discernimiento para:

  • Reconocer si estamos en una relación tóxica y abusiva, y salir de ella.   
  • No temer a terminar una relación que nunca debió empezar.  
  • Aprender a reconocer fácilmente a las personas abusivas e impedir que inicie una relación incorrecta. 
  • Establecer relaciones sanas, no abusivas. Esto es amor con límites y límites con amor, y así bloquear personas que se acercan con la intención de usarnos. 

Es posible y es sano perdonar a nuestros enemigos, amarlos en el amor de Cristo, desatar bendición sobre sus vidas y cerrarle las puertas de la nuestra. De seguro, que no habrá vacíos en nuestro corazón porque Dios lo llena todo.

“Ustedes sean plenamente capaces de comprender, junto con todos los santos, cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento para que así sean llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3:18-19  

 

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Euri Marosi es una periodista ganadora de los Premios Emmy. Fue la reportera y productora de la campaña “Es el momento”, la cual ganó el Premio Especial del Presidente al Servicio de América de la Fundación Educativa de la Asociación Nacional de Radiodifusoras (NABEF). Marosi en la actualidad colabora con el programa El Antivirus de CVCLAVOZ.

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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