Poco se puede decir de Billy Graham, pero no porque haya poco que decir, sino por el contrario: ya se ha dicho todo. Pocos cristianos contemporáneos han alcanzado el perfil público de este connotado evangelista estadounidense. Formó parte de la generación de cristianos que desde la década de los cincuenta ha traído a más personas a Cristo a través de campañas públicas, radio  y televisión. Es casi imposible agregar algo que no se pueda encontrar ahora en Internet acerca de su persona.

Hubo sin embargo un aspecto de su vida y de su ministerio que es singular y que enaltece la obra cristiana desde que se hizo conocido en el mundo. No se halló en él ninguna de las faltas de otros famosos cristianos que han ensombrecido al evangelicalismo: riqueza y poder exacerbados o escándalos sexuales. En este sentido, Billy Graham ha contado con el respeto no sólo de los cristianos sino toda la comunidad internacional.

Este no es un hecho menor en un mundo donde es casi imposible eludir las múltiples tentaciones que acechan a las personas que han adquirido renombre en el ámbito de la fe y de la evangelización.

Al finalizar su ministerio, el profeta Samuel pronunció un discurso delante del pueblo, del cual recordamos estas palabras:

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“Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a alguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis ojos con él; y os lo restituiré. Entonces dijeron: Nunca nos has calumniado ni agraviado, ni has tomado algo de mano de ningún hombre. (1 Samuel 12:3-4)

Guardando las debidas proporciones de tiempo, lugar y forma, se puede decir que así Billy Graham, más allá de las diferencias de doctrina o puntos de vista públicos que podamos tener, guardó un testimonio que respalda sus palabras, las cuales han traspasado decenios y generaciones y que han conmovido y  y continuarán conmoviendo a miles de personas en el convulsionado mundo de hoy.

Si bien ya no tenemos su presencia física entre nosotros, lo que dijo y lo que hizo seguirá desafiándonos a tomar con seriedad y compromiso la responsabilidad de predicar el evangelio mientras vivamos y hasta que el Señor Jesucristo regrese.

 

 

*Todos los derechos de autor de la fotografía de portada pertenecen a https://memorial.billygraham.org/

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