Papá no está.

En el Día del Padre no hay a quién celebrar. Quizás ese rol de padre lo haya llenado tu mamá, un abuelo, un tío, un amigo, un mentor o cualquier otra persona que haya dado lo mejor de sí para ser un ejemplo paterno en tu vida. Pero no está esa persona que contribuyó a tu nacimiento.

Tal vez tengas miles de preguntas y cada vez que las has hecho sólo te haya respondido el silencio. Quizá ya te cansaste de hacerlas y ahora enterraste esas interrogantes muy en el fondo de tu corazón y no quieres hablar del tema.

Tienes muchas emociones hacia ese ser que no está. Es probable que la mayoría de ellas sean negativas; que haya resentimiento, enojo y hasta odio. Pero, ¿sabes qué? Es normal sentirte así. Nos duele cuando alguien nos traiciona, nos rechaza, nos abandona y nos hace sentir culpables. Cada sentimiento que guardas es una reacción natural como ser humano; sin embargo, no puedes permitir que estos tomen el control de tu vida.

Está comprobado que los hijos repiten el mismo círculo vicioso que sus padres. Pero es probable que este hecho te haya inspirado a tomar la decisión de ser diferente y no formar parte de las estadísticas. El problema es que, si sigues guardando sentimientos negativos, hay una gran posibilidad de que te conviertas en una versión de él. El odio se manifiesta de diversas formas y la única manera de salir de allí es siguiendo el camino del perdón.

Sí, es posible que hayas escuchado hablar sobre el perdón miles de veces. Pero, ¿cómo podrías perdonar a quien te rechazó, abandonó, se desligó de su responsabilidad, no te demostró amor o negó tu existencia? Aquellos que no pasaron por las mismas circunstancias no tienen ni idea de cómo es crecer sin un padre. Así que, ¿por qué creen que están en la autoridad moral de pedirte algo así?

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Porque todos tenemos diferentes papás, pero un solo Padre.

Cada varón que contribuyó a nuestro nacimiento lo hizo porque Dios lo permitió. Podemos provenir de diversos padres terrenales, pero fue Dios quien formó cada átomo y célula de nuestro cuerpo. Nuestro Creador quiere lo mejor para nosotros y eso incluye una vida libre. Y no podemos ser libres si tenemos resentimientos guardados. El perdón es algo que debemos practicar porque así como Jesús nos perdonó, tenemos el deber de hacer lo mismo con otros. Es más, la Biblia nos ordena amar a quienes nos odian (Mateo 5:44; Lucas 6:28). Nadie dijo que perdonar era fácil, pero no es imposible.

Ser papás es un privilegio que Dios les permitió a los varones. Y si el tuyo no aceptó esa responsabilidad, no es tu culpa. Eso no significa que tienes el derecho de juzgarlo, condenarlo ni criticarlo. Pues así como él cometió errores que te hirieron, tú también te has equivocado y has dañado a otros. Nadie tiene la potestad de juzgar, pues en el momento que lo hacemos estamos usurpando el lugar de Dios (Mateo 7:1). Lo que sí puedes hacer es estar en paz con tu pasado, perdonar y ver el futuro con una nueva perspectiva.

No tuviste el mejor ejemplo de padre terrenal, pero tienes al mejor Padre Celestial (Salmos 68:5). Las personas pueden hacer toda clase de mal en tu contra, los que te rodean pueden fallecer en cualquier momento; pero Dios jamás te abandonará (Salmos 27:10). Es difícil crecer sin un papá, pero ahora tienes la oportunidad de ser un ejemplo para tu generación y demostrar que para Dios no hay obstáculo que sea imposible de superar.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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